
6 Consejos para disfrutar del verano sin poner en riesgo nuestra salud
El verano es una época del año que invita a pasar más tiempo fuera de casa, a hacer deporte, ir a la playa o piscina y en esencia, a disfrutar de nuestro tiempo libre con amigos y familiares.
El hecho de de que realicemos más actividades de lo habitual sumado a las altas temperaturas características de esta época del año hace que tengamos que tengamos que tomar algunas precauciones si queremos disfrutar de todo lo positivo de esta época sin poner en riesgo nuestro estado de salud, especialmente aquellas personas que padezcan o hayan padecido algún tipo de enfermedad cardiovascular.
A continuación os damos algunos consejos que seguro os ayudan a disfrutar al máximo de vuestras merecidas vacaciones sin comprometer vuestra salud.
Moderar la exposición al sol

Aunque tomar el sol es necesario para metabolizar la vitamina D, no debemos abusar de ésta práctica y mucho menos durante las horas de calor más intenso (12 a 17h). Si nos gusta ponernos morenos/as, no hay que olvidar que debemos hacerlo de manera progresiva y SIEMPRE aplicarnos protección solar de manera recurrente por aquellas zonas que van a estar expuestas al sol. De este modo podremos evitar quemaduras producidas por los rayos del sol o incluso problemas más serios como son los melanomas.
Evitar cambios de temperatura bruscos
A pesar de que algunas de las enfermedades respiratorias como el resfriado o las anginas son padecimientos muy frecuentes durante el invierno, es importante no bajar la guardia también durante los meses de verano.
El aire acondicionado, hoy día presente en casi cualquier hogar o puesto de trabajo nos permite estar frescos en los meses más calurosos del año pero también nos puede hacer enfermar debido a los cambios bruscos de temperatura. Evitar someter a nuestro cuerpo a estos cambios bruscos nos ayudará a prevenir cualquier enfermedad relacionada, evitando así tener que estar en cama unos días durante nuestras vacaciones. Ajustando el termostato de nuestro aire acondicionado entre 2 y 4º por debajo de la temperatura ambiental no solo nos evitará resfriados sino que además también estaremos ayudando al medio ambiente. También es recomendable evitar el baño en agua con temperatura inferior a los 25o.
Ejercicio sólo en horas de menor temperatura
El ejercicio es aconsejable durante todo el año, pero en verano todos debemos extremar las precauciones. En primer lugar, evitando las horas del día de más calor y, en segundo lugar, escogiendo deportes de menor impacto y que permitan mantener el cuerpo a buena temperatura y fresco (como la natación), especialmente si se padece alguna descompensación cardiovascular.
Pacientes de insuficiencia cardiaca u otras enfermedades crónicas deben evitar el ejercicio al aire libre en condiciones de mucho calor y humedad a toda costa porque su corazón tiene una menor capacidad para eliminar el calor corporal.
Ropa adecuada
Ya hemos hablado en anteriores artículos sobre la importancia de la ropa para hacer deporte en verano. Vayamos a practicar deporte o no, es recomendable llevar prendas frescas, cómodas y transpirables que no nos den más calor y nos hagan sudar todavía más.
También es aconsejable llevar gorros o sombreros que nos cubran la cabeza hasta las orejas para así evitar insolaciones. Por último, debemos llevar un calzado cubierto para caminar por asfalto y ciudades.
Cuida tu dieta

También hemos comentado anteriormente algunas de las claves de la dieta en verano, Lo primero y más importante, si en verano reduces la práctica deportiva, hay que ajustar lo que consumes. A menor gasto calórico, menor debe ser la ingesta de calorías ¡Concédete caprichos, pero no te excedas!
Las frutas son ideales para ésta época del año ya que además de aportarnos una gran cantidad de vitaminas y minerales beneficiosos para el organismo nos ayudan a hidratarnos por su alto contenido en agua y sus azúcares nos aportarán energía para realizar cualquier actividad. Para individuos con problemas cardiovasculares se aconseja evitar los excesos, las dietas centradas en un mismo tipo de alimento (especialmente los ricos en vitamina K, que reducen los efectos de los anticoagulantes anti vitamina K). En su lugar, se aconseja apostar por una dieta variada rica en cereales, fruta fresca, pescado azul, etc. (alimentos cardiosaludables). Reducir o eliminar las grasas saturadas, el café, la sal, el alcohol y, por supuesto, dejar de fumar.
Hidratarse abundantemente

Por la calor y el aumento de la sudoración que este conlleva, toda persona debe cuidar su hidratación en verano. Se recomienda un consumo de entre dos y dos litros y medios de agua embotellada, la corriente (especialmente si se viaja al extranjero) puede producir diarreas. En relación a la excesiva exposición al sol, si no nos hidratamos adecuadamente, puede aparecer una grave hipotensión o pérdida de conocimiento, por lo que el agua, una limonada, helados y refrescos pueden ayudarnos.
Si se toman diuréticos, hay que extremar las precauciones incluso revisar las dosis con el médico o el especialista, porque reducen el exceso de agua en el cuerpo.
Dentro de la importancia de hidratarse en verano, encontramos que hay ciertas bebidas típicas de esta época que son saludables. La cerveza, por ejemplo, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares porque aumenta el colesterol bueno y el lúpulo tienen efectos antibióticos y antiinflamatorios, aunque obviamente hay que moderar su consumo.
Los granizados son sanos por su gran contenido en agua y su bajo índice calórico, aunque los niveles de azúcar sí son significativos, por lo que también se debe moderar el consumo.
La horchata es una bebida energética, rica en azúcares y grasas saludables, bajo contenido en sodio y elevado en potasio. Muy recomendables para todas aquellas personas que no sufran de sobrepeso.
Por último el gazpacho, que conserva todos los beneficios de sus ingredientes al no estar cocinados y es rico en vitaminas C y E, está repleto de antioxidantes, fibra y minerales y su consumo reduce la presión arterial.
Esperamos que estos pequeños consejos os ayuden a disfrutar al máximo de vuestras merecidas vacaciones pero sin perder de vista algo tan importante como es nuestra salud, a la que no siempre le prestamos la atención que se merece hasta que sucede algo.
Que tengáis una FELICES VACACIONES

Consejos para tomar el sol este verano de manera segura y sana
Todos nos vemos más atractivos cuando estamos bronceados. Es cierto que nuestro aspecto parece más saludable y la ropa favorece más cuando hemos tomado el sol. Pero este gesto siempre debe realizarse con moderación y teniendo en cuenta ciertos consejos como los que te vamos a contar a continuación.
Lo que no puedes olvidar a la hora de tomar el sol
Como sabes, la dermatología es una de las especialidades de nuestra clínica que cuenta con más prestigio y reconocimiento en Asturias. Y hoy queremos aprovechar nuestra experiencia en este campo para recordarte ciertos gestos que debes tener en cuenta si vas a tomar el sol.
Es verdad que ya no se ven esos bronceados extremos que tanto abundaban a finales de los años 80. Los peligros de la exposición solar han ido calando en una sociedad cada vez más concienciada, pero sigue siendo necesario insistir en ciertos aspectos:
1.- Limita el tiempo de exposición solar diaria y evita las horas centrales del día:
Aunque el sol nos aporta muchos beneficios, siempre debe tomarse con moderación, procurando no estar más de 30 minutos seguidos. Es bueno combinar tomar el sol con momentos de sombra bajo la sombrilla, baños en el mar o paseos por la orilla.
Es fundamental evitar la exposición solar entre las 12 y las 16 horas. En esta franja, los rayos solares tienen una incidencia más directa y, además de ser más perjudiciales para la piel, pueden provocar mareos, dolores de cabeza o insolaciones.
2.- Aplica el protector solar en casa 30 minutos antes de la exposición:
Este consejo tiene una doble razón de ser. Por un lado, el protector solar será absorbido por tu piel y así podrá aportarte la protección que necesitas. Y por otro lado, siempre te aplicarás mucho mejor el protector si lo haces en la tranquilidad de tu casa. Una vez aplicado el protector 30 minutos antes de tomar el sol, debes renovar esa aplicación cada 2 horas aproximadamente y siempre después de cada baño o de haber realizado ejercicio físico intenso.
3.- Usa un protector específico para cada parte del cuerpo:
No debes usar un protector para todo el cuerpo de la misma forma que no utilizas un solo jabón. Lo ideal es que tengas un protector solar general para el cuerpo, otro especial para la cara y otro para zonas sensibles que suelen sufrir quemaduras como el espacio entre los senos, la zona superior de las axilas o la espalda.
No te olvides de las áreas próximas a la ropa de baño, especialmente inglés y barriga que suelen quemarse, al igual que orejas, empeine, plantas de los pies… y otras partes del cuerpo que son las grandes olvidadas en el reparto del protector solar.
4.- Hidrátate con frecuencia mientras estés tomando el sol:
Una buena hidratación es básica en cualquier momento, pero mucho más si estás practicando ejercicio o tomando el sol. Estar bajo el sol provoca una gran deshidratación en nuestro organismo por la incidencia de los rayos solares. De ahí que sea fundamental beber abundante agua, siempre bebiendo de manera espaciada y a sorbos pequeños. Agua con limón o zumos naturales también son una gran opción para estar hidratado en la playa o en la piscina.
5.- Controla tus manchas u otras lesiones en la piel:
El sol del verano puede hacer que tus manchas y lunares cambien, por lo que debes llevar un autocontrol para detectar cualquier anomalía. No tienes que contar todas tus pecas, pero sí es importante estar atento al tamaño y al color de de los lunares para poder detectar cambios y posibles melanomas. Y ante la mínima duda al notar un cambio de forma, tamaño o color.
Es fundamental que las personas con nevus o manchas sospechosas sean especialmente cuidadosas cuando se exponen al sol y realicen una revisión al final del periodo estival. También deben tenerlo las personas que:
• tienen piel clara o sufren quemaduras con facilidad.
• tienen historia de quemaduras solares en infancia.
• tienen más de 50 lunares.
• tienen una historia familiar de cáncer de piel.
• tienen más de 50 años.
• tienen un trasplante de órganos.
En Higea Salud Integral queremos que disfrutes del verano y de todo lo bueno que nos ofrece pero siempre con el cuidado y la protección necesaria para no poner en peligro tu salud.

Hinchazón y gases con mal olor: algunos de los síntomas del SIBO
Cuando nuestro sistema digestivo funciona adecuadamente nos permite disfrutar de una vida plena y saludable. Sin embargo, ¿qué ocurre si se ve afectado por el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado)?
En este caso, puede desencadenar una serie de síntomas que van más allá de la incomodidad ocasional: hinchazón y gases con mal olor son algunos de los síntomas del SIBO más frecuentes y molestos.
El SIBO y su impacto en la salud digestiva
El SIBO es un trastorno gastrointestinal que se caracteriza por la presencia excesiva de bacterias en el intestino delgado.
Cuando se produce este sobrecrecimiento bacteriano, el equilibrio se ve alterado, y puede ocasionar diversos síntomas digestivos como gases, mal aliento o dolor abdominal, pero también muchos otros síntomas extradigestivos como cansancio, debilidad, ansiedad o dolores crónicos.
¿Sufres de hinchazón y distensión abdominal, gases, diarrea o estreñimiento? Si la respuesta es afirmativa, ten cuidado: podrías padecer SIBO.
Los síntomas de mal aliento vinculados al SIBO
El mal aliento puede ser, en ocasiones, algo más que una preocupación. En muchos casos, está vinculado directamente al SIBO.
EL sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado puede afectar la calidad de tu aliento. Los síntomas específicos de mal aliento relacionados con el SIBO son:
- Olor desagradable y persistente, difícil de eliminar incluso con medidas de higiene bucal convencionales.
- Sabor metálico en la boca.
SIBO y dolor abdominal: ¿qué relación existe?
El dolor abdominal es uno de los síntomas más comunes asociados al SIBO.
Vamos a profundizar en la relación entre el SIBO y el dolor abdominal, identificando síntomas específicos y explorando enfoques terapéuticos.
Síntomas específicos de dolor abdominal asociados al SIBO
El dolor abdominal es uno de los síntomas más comunes y molestos vinculados al SIBO. Es esencial comprender cómo se puede manifestar el dolor abdominal para una identificación temprana y una gestión efectiva de este trastorno:
- Distensión abdominal: se generan gases, contribuyendo a la incomodidad.
- malestar después de comer: el dolor abdominal tiende a intensificarse después de las comidas, ya que la ingesta de alimentos puede desencadenar la fermentación bacteriana y la producción de gases.
- Ubicación específica: a diferencia de otros trastornos intestinales, el dolor abdominal asociado al SIBO a menudo se localiza en la parte superior del abdomen, cerca del área del ombligo.
Si sufres de dolor abdominal, en nuestra Unidad de Endoscopia Digestiva, realizamos pruebas diagnósticas a través de la Endoscopia e intervenciones menores. Evaluamos el origen del dolor en tu abdomen superior, además de otros síntomas que puedas sufrir.

¿Cómo eliminar la inflamación abdominal y los gases?
La inflamación abdominal y los gases son compañeros frecuentes del SIBO. La combinación de una dieta específica, suplementos, técnicas de gestión del estrés y, en algunos casos, medicación, puede ayudar a aliviar la hinchazón abdominal y los gases asociados al SIBO.
Es importante personalizar estos consejos según las necesidades individuales, buscando siempre la orientación de un profesional para un enfoque integral y efectivo.
Vínculos entre el SIBO y la sensación de hinchazón junto con la fatiga
La sensación de hinchazón abdominal y cansancio son síntomas interrelacionados que a menudo acompañan al SIBO.
El sobrecrecimiento bacteriano puede interferir con la absorción adecuada de nutrientes en el intestino delgado y conducir a deficiencias nutricionales que a su vez pueden manifestarse como fatiga o debilidad.
¿Cómo los gases producidos en exceso contribuyen a la inflamación?
Comprender cómo estas burbujas de gas pueden desencadenar la inflamación abdominal es esencial para abordar la causa subyacente y mejorar la calidad de vida.
El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado lleva a una fermentación excesiva de los alimentos no digeridos, generando gases, principalmente hidrógeno y metano. Además, estas bacterias también consumen carbohidratos no absorbidos, produciendo gases como resultado.
¿Cómo contribuyen los gases a la inflamación? Ejerciendo presión en las paredes del intestino, irritando el revestimiento del intestino delgado y desencadenando una respuesta inflamatoria como mecanismo de defensa.
Enfoques para mitigar la inflamación abdominal asociada al SIBO
Mitigar la inflamación abdominal asociada al SIBO implica una combinación de enfoques que aborden tanto la causa subyacente como los síntomas.
La personalización de estos enfoques, según las necesidades individuales, bajo la orientación de un profesional de la salud, es esencial para lograr resultados efectivos y duraderos.
Los síntomas extradigestivos relacionados con el SIBO
El SIBO no solo afecta al sistema digestivo, sino que también puede manifestarse en diferentes áreas del cuerpo. Veamos cuales son los síntomas extradigestivos del SIBO:
- Fatiga crónica: La mala absorción de nutrientes y la respuesta inflamatoria sistémica asociada al SIBO pueden contribuir a la fatiga crónica.
- Mal aliento persistente: La fermentación bacteriana en el intestino delgado puede generar compuestos sulfurosos, contribuyendo al mal aliento persistente.
- Dolor muscular y articular: La inflamación generalizada puede afectar a músculos y articulaciones, dando lugar a dolor y molestias.
- Dolor de cabeza y migrañas: desencadenados por la inflamación y la respuesta inmunológica.
Si experimentas síntomas persistentes fuera del ámbito digestivo, como fatiga o problemas cutáneos es posible considerar el SIBO como posible causa.
Si los síntomas extradigestivos se presentan junto con hinchazón abdominal y muchos gases, la conexión podría ser más evidente. En estos casos, es crucial buscar orientación médica para un diagnóstico adecuado.
Bacterias intestinales productoras de gases: ¿cómo identificarlas?
En el complejo ecosistema del intestino, no todas las bacterias son iguales. Algunas cepas específicas pueden contribuir significativamente a la producción de gases, siendo un aspecto clave a considerar en el contexto del SIBO.
Identificar las bacterias intestinales que producen gases es crucial para abordar el SIBO de manera precisa.
Las pruebas de aliento específicas para el SIBO que miden los niveles de gases producidos durante la fermentación bacteriana en el intestino delgado pueden indicar la presencia de bacterias productoras de gases.
Otros análisis específicos proporcionan información valiosa para personalizar el tratamiento y mejorar los síntomas gastrointestinales. Pide cita a un profesional de La Salud para interpretar los resultados y diseñar un enfoque terapéutico adaptado a cada persona.
Consejos prácticos para aliviar la hinchazón y reducir la producción de gases
La hinchazón abdominal y la producción excesiva de gases asociados al SIBO pueden ser incómodas, pero con algunos cambios prácticos en tu estilo de vida, puedes encontrar alivio significativo:
Dieta baja en FODMAPs
FODMAPs son las siglas en inglés de monosacáridos, disacáridos, oligosacáridos y polioles fermentables. Se trata de un grupo de compuestos altamente fermentables en el intestino. Reducir la ingesta de alimentos ricos en fermentables puede aliviar la producción de gases.
Algunos de los alimentos bajos en FODMAPs son uvas, fresas, papaya, arándanos, frambuesas, acelgas, espinacas, zanahoria, calabacín, patata, arroz, avena, trigo sarraceno, mijo, quinoa, nueces, almendras, avellanas, carne, pescado, marisco y huevo.
Suplementos digestivos
Pueden ayudar a descomponer los alimentos de manera más eficiente, reduciendo la producción de gases y mejorando la digestión.
Evitar comer en exceso
Comer en exceso puede aumentar la carga de trabajo del sistema digestivo y contribuir a la producción de gases. Optar por cantidades menores en las comidas puede ayudar a reducir la fermentación.
Hidratación adecuada
Mantenerse bien hidratado es esencial para facilitar el movimiento de los alimentos a través del sistema digestivo.
Además, es importante evitar beber excesiva agua durante las comidas. Lo más adecuado es no beber demasiado de golpe y repartirlo durante el día.
Evitar alimentos gaseosos
Algunos alimentos son conocidos por causar gases y evitarlos puede reducir la producción de gases.
Evitar el uso de pajitas para beber y no consumir chicles es también esencial.
Gestión del estrés
El estrés puede afectar la función gastrointestinal. Incorporar técnicas para gestionar el estrés como la meditación puede resultar beneficioso.
Probióticos específicos
Pueden ayudar a equilibrar la microbiota intestinal, reduciendo el sobrecrecimiento bacteriano.

Enfoques terapéuticos para tratar el SIBO y sus síntomas específicos
Si el diagnóstico, realizado a partir de los síntomas clínicos y reafirmado por la prueba del lacticol (una prueba que se realiza por aire expirado), es positivo, el tratamiento se adapta a cada caso y consta de dos fases:
- Fase de limpieza: se realiza, la mayoría de veces, con la asociación de antibióticos convencionales y herbáceos (plantas, en forma de suplementos o extractos) específicos para cada tipo de SIBO.
- Fase de recuperación intestinal: se emplean probióticos específicos y otros suplementos (como glutamina) para tratar de recuperar el daño intestinal producido por el SIBO.
Desde el comienzo de la primera fase y guiado por una dietista-nutricionista especializada, se inician cambios dietéticos adaptados a cada persona y al tipo de SIBO.
En La Salud disponemos de un equipo de profesionales especializados en nutrición humana y dietética que puede ayudarte en todo el proceso.
Muchas veces se aplica una dieta baja en FODMAPs, pero, según el caso, se pueden utilizar otros tipos de pautas como una dieta baja en compuestos azufrados o bien un tipo de alimentación de fácil digestión.
Si experimentas síntomas relacionados con el SIBO, buscar la orientación de un profesional es esencial.
La individualización del tratamiento, la supervisión regular y la adaptación de las terapias a tus necesidades específicas son pasos cruciales para mejorar tu salud digestiva y tu bienestar general.
Al abordar el SIBO de manera integral puedes trabajar hacia una vida más cómoda y saludable.

Consejos para la siesta perfecta
En las tardes calurosas de verano, echarse la siesta parece la mejor forma de relajarse y recuperar la energía. Pero ¿cuáles son realmente los beneficios de dormir por el día? ¿puede ser contraproducente? ¿Es recomendable para todas las personas? Y, por último, ¿cómo debe ser la siesta ideal?
La doctora Irene Rubio Bollinger, responsable de la Unidad del Sueño y especialista en Neurofisiología, despeja todas nuestras dudas y nos ayuda a obtener el máximo provecho de la siesta, porque dormir en un mal momento, o excederse en su duración, podría provocar efectos negativos.
Beneficios de la siesta
Echarse la siesta ayuda a:

- Relajarse
- Disminuir el cansancio
- Aumentar el estado de alerta
- Mejorar el estado de ánimo
- Favorecer el desempeño, con una mayor rapidez en las respuestas y una mayor agudeza en la memoria
Los contras de dormir por el día
Entre los efectos negativos de la siesta están:
- Incremento de somnolencia. Después de la siesta, puede ocurrir que se sienta desorientación y aturdimiento.
- Alteraciones del descanso nocturno. En general, una siesta breve no va a entorpecer la calidad del sueño por la noche. Pero, quienes padecen insomnio o tienen una mala calidad del descanso, pueden ver agravada su situación a causa de la siesta.
- Dormir por el día se asocia a un mayor riesgo de diabetes tipo II, entre otras enfermedades.
- ¡Ojo con las siestas frecuentes o de larga duración! Estas sí pueden afectar al sueño nocturno.
¿La siesta es apta para todos?
Lo cierto es que no. Por ejemplo, para algunas personas resulta muy complicado dormir por el día, y otras solo consiguen dormir en su propia cama, algo que no siempre es posible en una siesta.
Por otra parte, las personas con insomnio u otras alteraciones del descanso pueden ver empeorados estos problemas, debido a que la siesta hace que repartan durante el día sus escasas horas de sueño.
Igualmente, no es aconsejable en los adultos mayores porque necesitan dormir menos tiempo y, por lo tanto, la siesta les resta la duración del sueño por la noche.
Cuándo hacer un hueco para la siesta
Además de echarse la siesta por el puro placer de hacerlo, máxime en verano cuando las altas temperaturas y los posibles excesos de las comidas invitan a ello, también se puede plantear en los siguientes casos:
- Si se percibe un cansancio repentino o una somnolencia de forma inesperada.
- Si se va a quitar horas de sueño porque se trabaja por la noche.
- Si se quiere introducir siestas planificadas cada día.
Eso sí, se debe contactar con el médico en caso de detectar cada vez una mayor necesidad por dormir siestas sin que exista una razón para ello, ya que podría estar originado por un trastorno del sueño, un medicamento o una afección médica que interrumpen el descanso nocturno.
Cómo debe ser la siesta ideal
Para que la siesta resulte beneficiosa, debe ser:
- Corta. La duración aproximada debe ser de 10 o 20 minutos. Si se excede este tiempo, es posible que al despertarse se sienta aturdido. Solamente los adultos jóvenes pueden tolerar una mayor duración de las siestas.
- Antes de las 3 de la tarde. Lo más adecuado es echarse la siesta a primera hora de la tarde. Si lo hacemos después de las 3, es probable que influya en el descanso nocturno. No obstante, hay que tener en cuenta cada caso, las necesidades de dormir, los horarios, la edad y la toma de fármacos, ya que todo ello es importante para establecer la hora más adecuada para echar una siesta.
- Entorno para el descanso. Es fundamental crear un buen ambiente para dormir, que sea un sitio tranquilo, sin luz ni distracciones, y con una temperatura agradable.
- Tiempo para volver a activarte. Al despertar de la siesta, se debe esperar un tiempo antes de reanudar las tareas, sobre todo las que precisan una reacción rápida o aguda.

Cuida tu sueño para cuidar tus arterias
Los ictus o accidentes vasculares cerebrales son una causa importante de morbimortalidad en la población adulta. Estos eventos vasculares cerebrales tienen varias causas y factores de riesgo.
En este articulo vamos a hablar de si un mal descanso tiene o no influencia como factor de riesgo para sufrir un evento cerebro vascular y si el sueño se afecta posteriormente a padecer un evento de estos.

Los estudios últimos acerca de esta posible asociación concluyen claramente una asociación entre algunos trastornos del sueño y la generación de un ictus y también el hecho de que pueden interferir en la recuperación posterior al ictus si no son tratados.
Los ictus tienen una incidencia anual de 2 a 18/ 1000 habitantes y tienen un riesgo de recurrencia de un 13% el primer año.
Los principales factores de riesgo para sufrir un ictus es tener alteraciones del ritmo cardiaco como la fibrilación auricular, edad superior a 65 años, la hipertensión arterial, cardiopatía, estenosis carotidea asintomática, historia de AIT, el consumo de alcohol, tabaco, diabetes mellitus e hipercolesterolemia. Estos factores de riesgo explican el 50% de los ictus. En los últimos años se han propuesto nuevos factores de riesgo como los marcadores inflamatorios, infecciones y los trastornos respiratorios durante el sueño. Pero ahora se sabe que no sólo son los trastornos respiratorios del sueño los posibles causantes, sino también el insomnio, la hipersomnia, las parasomnias, los trastornos del ritmo circadiano y los movimientos periódicos de las piernas.
Todos estos trastornos del sueño producen una alteración de la arquitectura del sueño y por lo tanto merman la función del sueño de proteger, reparar y sintetizar nuevas sustancias neuro-protectoras.
De un 20% a un 60% de pacientes con ictus tiene de hecho alguna alteración del sueño de base.
La apnea obstructiva del sueño es uno de los trastornos del sueño que mas influyen en la generación de un ictus. A su vez después de sufrir un ictus aumentan los trastornos respiratorios debido a que hay una mayor colapsabilidad de la vía aérea superior secundaria a una debilidad faríngea presente en los ictus agudos.
Por lo tanto, ambas entidades tiene una relación claramente bidireccional.
Es muy recomendable que pacientes con ictus previos hagan un despistaje de una posible apnea del sueño u otro trastorno del sueño y a su vez en las unidades de sueño debemos realizar una historia clínica detallada de aquellos pacientes que tengan trastornos del sueño que puedan influir en el desarrollo de problemas cardiovasculares para hacer un diagnostico correcto y un tratamiento preventivo.

Omega-3 del pescado: por qué comer pescado ayuda al corazón
Los ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado son buenos para el corazón. Averigua por qué los beneficios de comer pescado para la salud cardíaca en general superan cualquier riesgo.
Si te preocupa tu salud cardíaca, comer al menos dos raciones de pescado a la semana podría reducir tu riesgo para enfermedades cardíacas.
La Asociación Americana del Corazón recomienda comer pescado rico en grasas insaturadas al menos dos veces por semana. Todos los pescados son una buena fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Pero los pescados grasos contienen ácidos grasos omega-3. Los omega-3 y otros nutrientes del pescado pueden mejorar la salud del corazón. También pueden reducir el riesgo de muerte por enfermedad cardíaca.
A algunas personas les preocupa el mercurio u otros contaminantes del pescado. Pero los beneficios de comer pescado como parte de una dieta sana suelen superar los posibles riesgos de la exposición a contaminantes. Aprende a equilibrar estas dudas con la adición de una cantidad saludable de pescado a tu dieta.
¿Qué son los ácidos grasos omega-3 y por qué son buenos para el corazón?
Los ácidos grasos omega-3 son un tipo de ácido graso insaturado. Pueden reducir la inflamación en el cuerpo que puede dañar los vasos sanguíneos. El daño a los vasos sanguíneos puede derivar en enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Los ácidos grasos omega-3 pueden:
- Mantener el corazón sano reduciendo ligeramente la presión arterial.
- Reducir los niveles de grasas llamadas triglicéridos en la sangre.
- Disminuir el riesgo de latidos cardíacos irregulares.
Intenta comer al menos dos raciones de pescado a la semana, sobre todo de pescado rico en ácidos grasos omega-3. Hacerlo parece reducir el riesgo para enfermedades cardíacas, en particular de muerte súbita cardíaca.
¿Importa el tipo de pescado que comas?
Muchos tipos de mariscos contienen pequeñas cantidades de ácidos grasos omega-3. Los pescados grasos contienen la mayor cantidad de ácidos grasos omega-3 y parecen ser los más beneficiosos para el corazón.
Algunas buenas opciones de pescado rico en omega-3 son:
- Salmón.
- Sardinas.
- Caballa.
- Bacalao.
- Arenque.
- Trucha de lago.
- Atún claro en lata.
¿Cuánto pescado debo comer?
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) recomienda comer pescado como parte de una dieta sana para la mayoría de las personas. Pero las personas de algunos grupos deben limitar la cantidad de pescado que comen.
La mayoría de los adultos deberían comer dos raciones de pescado rico en omega-3 a la semana. Una ración es de 4 onzas (113 gramos) o aproximadamente del tamaño de una baraja de cartas.
Si hay un embarazo, planeas embarazarte o estás amamantando, no comas ningún pescado que suela contener mucho mercurio. Algunos ejemplos son el tiburón, el pez espada, la caballa real y el blanquillo. Limita la cantidad de otros pescados que comas a lo siguiente:
- Un máximo de 12 onzas (340 gramos) de pescado y mariscos en total a la semana.
- Un máximo de 4 onzas (113 gramos) de atún blanco a la semana.
Puedes seguir obteniendo beneficios saludables para el corazón de diversos mariscos y pescados que suelen tener bajo contenido de mercurio, como el salmón y las gambas.
Los niños pequeños tampoco deben comer pescado que contenga niveles potencialmente elevados de mercurio. Los niños deben comer pescado de opciones bajas en mercurio una o dos veces por semana. La ración de pescado para niños menores de dos años es de 1 onza (28 gramos) y aumenta con la edad.
Para obtener los máximos beneficios para la salud del consumo de pescado, presta atención a la forma de cocinarlo. Por ejemplo, asar el pescado a la parrilla, cocinarlo a la plancha o al horno es una opción más saludable que freírlo.
¿La contaminación por mercurio supera los beneficios para la salud de comer pescado?
Si comes mucho pescado que contiene mercurio, la toxina puede acumularse en tu cuerpo. Es poco probable que el mercurio cause dificultades de salud a la mayoría de los adultos. Pero el mercurio es muy perjudicial para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso en los fetos y los niños pequeños.
Para la mayoría de los adultos, los beneficios de los ácidos grasos omega-3 superan el riesgo de ingerir demasiado mercurio u otras toxinas. Las principales toxinas del pescado son el mercurio, las dioxinas y los bifenilos policlorados. Las cantidades de toxinas dependen del tipo de pescado y de dónde se capture.
En el medio ambiente se encuentra un poco de mercurio de forma natural. Pero la contaminación de fábricas y otras industrias puede producir mercurio que se acumula en lagos, ríos y océanos. Esa contaminación puede acabar en los alimentos que comen los peces.
Cuando los peces ingieren estos alimentos, el mercurio se acumula en su organismo. Los peces grandes que están más arriba en la cadena alimentaria comen peces más pequeños. Así que los peces grandes reciben aún más mercurio. Cuanto más tiempo vive y come un pez, más crece y más mercurio puede acumular. Entre los pescados que pueden contener niveles más elevados de mercurio se encuentran:
- Tiburón.
- Blanquillo.
- Pez espada.
- Caballa.
¿Existe alguna otra preocupación relacionada con el consumo de pescado?
Algunos estudios afirman que los niveles elevados de ácidos grasos omega-3 en la sangre aumentan el riesgo para cáncer de próstata. Pero otros estudios afirman que los niveles elevados de omega-3 podrían prevenir el cáncer de próstata.
Ninguno de estos estudios fue definitivo. Es necesario investigar más. Habla con un profesional de atención médica sobre lo que este posible riesgo puede significar para ti.
A algunos investigadores también les preocupa el consumo de pescado cultivado en piscifactorías frente al pescado capturado en la naturaleza. En la cría de peces de piscifactoría pueden utilizarse antibióticos, pesticidas y otros productos químicos. Pero la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) dice que los niveles de contaminantes en el pescado de piscifactoría no parecen ser perjudiciales para la salud.
¿Puedo obtener los mismos beneficios para el corazón tomando un suplemento de omega-3 o comiendo otros alimentos que contengan ácidos grasos omega-3?
Comer pescado rico en ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes parece ser mejor para el corazón que limitarse a tomar suplementos. Si no quieres comer pescado o no te gusta, otros alimentos que tienen algo de ácidos grasos omega-3 son:
- Linaza y aceite de linaza.
- Nueces.
- Aceite de canola.
- Soja y aceite de soja.
- Semillas de chía.
- Hortalizas de hoja verde.
- Cereales, fideos, lácteos y otros productos alimenticios con ácidos grasos omega-3 añadidos.
Pero los beneficios saludables para el corazón del consumo de estos alimentos no parecen ser tan fuertes como los del consumo de pescado.

Enfermedades del corazón: prevención y síntomas
En Higea consideramos esencial la prevención de las enfermedades cardiovasculares, pues según datos de la Organización Mundial de la Salud es la principal causa de muerte en todo el mundo. A continuación explicamos que es una enfermedad cardiovascular, cuáles son las enfermedades del corazón más frecuentes, así como sus síntomas para poder prevenirlas y ofrecer un tratamiento temprano y adecuado en cada caso.
¿Qué es una enfermedad cardiovascular?
Las enfermedades cardiovasculares, también conocidas como enfermedades del corazón, son un grupo de afecciones que afectan al corazón y los vasos sanguíneos. Este tipo de enfermedades comprenden una variedad de problemas, desde trastornos del ritmo cardíaco hasta enfermedades de las arterias coronarias, que se producen en la mayoría de los casos por la formación de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos. Otros factores que tienen una gran incidencia en las enfermedades del corazón son el consumo de alcohol, tabaco, obesidad, diabetes, inactividad física, etc.
Enfermedades del corazón más frecuentes
Existen varias enfermedades cardiovasculares, pero algunas de las más comunes son:
Insuficiencia cardiaca
La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del organismo. Los síntomas que origina incluyen fatiga, dificultad para respirar y retención de líquidos.
Arritmia
Las arritmias son trastornos del ritmo cardíaco que pueden causar latidos cardíacos demasiado rápidos, demasiado lentos o irregulares. Los síntomas pueden variar y van desde mareos hasta desmayos.
Angina
La angina, también conocida como angina de pecho, es una sensación de dolor o malestar en el pecho que ocurre cuando el corazón no recibe suficiente flujo sanguíneo debido al deterioro y obstrucción en las arterias del corazón.
Infarto de miocardio
El infarto de miocardio, o ataque al corazón, se produce cuando la arteria que lleva sangre y oxígeno al corazón se obstruye por diferentes causas, lo que puede provocar dificultad para respirar o un intenso dolor en el pecho.
Hipertensión arterial
La hipertensión arterial, o presión arterial alta, es uno de los factores de enfermedad cardiovascular más frecuente y se produce por el aumento de la presión que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias.
¿A qué edad ocurren las enfermedades cardiovasculares?
Es importante tener en cuenta que las enfermedades cardiovasculares afectan a todo el mundo con independencia de su edad. Sin embargo, con el paso del tiempo nuestro corazón se encuentra más expuesto a sufrir este tipo de enfermedades, por lo que la prevención, así como mantener un buen estado de salud, es primordial para evitar padecer cualquier tipo de problema cardiovascular.
Síntomas de las enfermedades del corazón
Identificar las primeras señales con las que se manifiestan las enfermedades cardiovasculares es esencial para salvar muchas vidas. Algunos síntomas que debes tener en cuenta para pedir atención médica inmediata son los siguientes:
- Dolor en el pecho
- Dificultad para respirar
- Mareos o desmayos
- Latidos cardíacos irregulares
- Hinchazón de las piernas, tobillos y pies.
- Fatiga extrema
¿Cómo prevenir enfermedades de corazón?
Para conservar un corazón sano a lo largo de la vida, desde Higea, te dejamos algunos consejos para prevenir cualquier tipo de enfermedad cardiovascular:
- Mantén un estilo de vida saludable. Nuestros especialistas en cardiología pueden ayudarte a desarrollar un plan de dieta y ejercicio adecuado para mantener tu corazón en óptimas condiciones.
- Controla los factores de riesgo como la presión arterial alta, la diabetes y el colesterol elevado. En nuestra unidad realizamos pruebas regulares para abordar cada problema con un tratamiento específico y efectivo para caca paciente.
Mantener nuestro corazón en buen estado de salud es fundamental para una vida larga y activa. En Higea estamos comprometidos con la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Ponte en manos de los mejores profesionales.

Consejos importantes para alérgicos al polen
Consejos importantes para alérgicos al polen
Si tenemos alergia a un polen, o a varios, y estamos en la época en que salir a la calle significa no parar de estornudar, ni de rascarnos los ojos, de llorar o de toser, es fundamental realizar una serie de medidas para poder hacer nuestra vida diaria sin “morir en el intento”.
1. Lo más importante es conocer los pólenes a los que tenemos alergia. Se puede tener alergia a un solo polen o a varios a la vez (diferentes plantas), será el Alergólogo el que nos hará el estudio y nos lo confirmará. Cada planta libera el polen en determinadas épocas del año, si conocemos la planta a la que tenemos alergia, podemos saber cuándo libera el polen y por tanto, en qué época tenemos que ir con especial cuidado. Disponemos de páginas webs (www.polenes.com, www.seaic.org) y aplicaciones para móviles (Alertapolen, Polencontrol) donde ofrecen información actualizada y detallada. Aquí tenéis las épocas de polinización más comunes:
- Invierno: arizónicas, tuyas y cipreses.
- Marzo-abril: platanero de sombra.
- Mayo-junio: gramíneas y olivo.
- Otoño y primavera: parietaria.
- Otoño: artemisa.
2. Utilizar mascarillas o filtros nasales para evitar respirar los granos de polen. Así mismo, utilizar gafas de sol para limitar el contacto directo del polen con los ojos. Las personas que utilicen lentillas deben dejar de usarlas durante esos días ya que el polen se acumula alrededor de ellas y puede llegar a producir daño ocular importante. Se aconseja utilizar lágrimas artificiales que contengan ácido hialurónico para limpiar e hidratar muy bien el ojo sensible.
3. Extremar la higiene de manos y cara, limpiando con agua fresca la nariz y los ojos frecuentemente. Al llegar a casa de la calle, desprendernos de toda la ropa, echarla a lavar y darnos una ducha para eliminar los restos de pólenes.
4. Seguir la medicación y las pautas prescritas por el médico. No olvidar que existen fármacos antihistamínicos que pueden provocar somnolencia, por lo que debe tenerse en cuenta a la hora de conducir o de realizar actividades que requieran concentración.
5. Evitar el contacto directo con las plantas productoras del polen al que se es alérgico. En personas muy sensibles pueden producir eccemas y habones en la piel.
6. Viajar en coche con las ventanillas cerradas. Evitar los desplazamientos en moto o en bicicleta.
7. Utilizar filtros anti polen en el aire acondicionado del coche, y revisarlos antes de la época de polinización.
8. En el domicilio limpiar con el polvo con bayeta húmeda, utilizar aspirador, ventilar la casa durante poco tiempo (unos 5 minutos es suficiente) y mejor al mediodía que es cuando la concentración de polen es menor. La concentración mayor ocurre por la noche.
9. Vigilar especialmente los días de tormenta de alto contenido eléctrico y los días de viento, ya que las concentraciones de pólenes aumentan mucho.
10. No colgar ni tender ropa en el exterior ya que el polen se puede quedar pegado en la tela.
11. Lavar y/o pelar muy bien la fruta y verdura antes de comerla. El polen se encuentra con frecuencia adherido a la piel. Los productos obtenidos de las abejas (miel, propóleo) también pueden contener polen en su interior.
Además de intentar cumplir bien todos estos consejos, lo ideal es poder realizar un tratamiento adecuado de la causa mediante vacunas específicas que eviten el progreso de la enfermedad alérgica: es decir, que lo que era sólo una rinitis se convierta en asma, y lo que era una alergia a un solo polen, se convierta en una alergia a varios de ellos originando un empeoramiento importante en la calidad de vida de la persona afectada.

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En Higea podrás disfrutar de varios tratamientos estéticos. Incluyendo novedosos servicios de estética como: mesoterapia, tratamiento de células madre, tratamiento antiedad, tratamiento iluminador facial, higiene facial profunda e higiene facial con vitamina C entre otros.
En nuestro Centro te ofrecemos todo tipo de tratamientos dependiendo de tus objetivos. Podemos realizar un tratamiento para modelar tu cuerpo, estimular la circulación en tus piernas, tonificar tu cuerpo, relajarte o, simplemente, disfrutar del placer de un buen masaje. Todo tratamiento lleva un plan a seguir en casa para que junto con la persona y sus hábitos diarios, consigamos mejores resultados.
Nuestro objetivo es mejorar la apariencia estética, resaltando la belleza de la mujer, del hombre, con naturalidad. Lo fundamental es anticiparnos a la aparición de dichos problemas. Lo mejor que te podemos ofrecer y que tenemos en nuestras manos es la prevención.

La enfermedad silenciosa: la endometriosis
Quizás, muchas mujeres a lo largo de su vida, han padecido síntomas como un sangrado abundante durante la menstruación, molestias que le impiden levantarse del sofá o dolor durante las relaciones sexuales, que han normalizado y que poco después han descubierto que se trataba de la enfermedad invisible denominada Endometriosis.
La Endometriosis es una enfermedad crónica, que normalmente es diagnosticada en mujeres entre 20 y 40 años. Es definida como una “patología hormonodependiente causada por la presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, que induce una reacción inflamatoria crónica” (Torres et al,. 2021). Tiene una prevalencia entre el 6 y 10% de la población femenina, y alrededor del 30-50% de las mujeres con endometriosis presentan infertilidad (Butlletí et al., 2010). Además, son diversos los estudios que tratan de buscar una causa común ante la aparición de esta enfermedad. La mayoría de ellos coinciden que la predisposición genética, así como antecedentes familiares, acontecimientos perinatales, un menor índice de masa corporal durante la infancia y adolescencia, y la presencia de abusos sexuales y maltrato físico, son factores predisponentes que favorecen el desarrollo de la enfermedad en la vida adulta.
Existen tres tipos de endometriosis claramente diferenciados:
1) Endometriosis peritoneal superficial (SUP): es la menos grave, las lesiones endometriales superficiales aparecen en el peritoneo.
2) Endometriomas ováricos (OMA): masas quísticas que surgen del crecimiento de tejido endometrial ectópico dentro del ovario.
3) Endometriosis profunda (DIE) : es el tipo más grave, el tejido endometrial infiltra más de 5 mm la superficie peritoneal o infiltra la muscularis propia de los órganos pélvicos como vejiga, intestino y uréteres.
De manera general, la endometriosis causa dolor, así como infertilidad. Los síntomas más frecuentes son: dolor crónico pélvico (dismenorrea), dispareunia, dolor menstrual intenso y flujo irregular y/o manchado premenstrual, tenesmo y disquecia, hematoquecia, diarrea, cistitis intersticial, entre otros.
Por tanto, la endometriosis es una enfermedad que afecta de manera negativa a la calidad de vida de las mujeres, los signos y síntomas hacen que dificulten la rutina diaria. Es evidente que los síntomas no son solo presentados a nivel físico en la persona, sino que también repercuten a nivel sexual y a nivel psicológico; estrés, ansiedad, depresión…
¿Cómo afecta a la sexualidad?
Los síntomas relacionados con la endometriosis explican un marcado deterioro en la calidad de vida sexual de la mujer. Se observa una disminución en el número y calidad de relaciones sexuales asociadas a una baja autoestima y satisfacción sexual en general. El impacto negativo que tiene la endometriosis en la vida sexual es causado principalmente por la dispareunia y el dolor pélvico crónico.
La dispareunia es la más frecuente en endometriosis de tipo DIE, y se define como dolor genital persistente y recurrente que ocurre justo antes, durante o después de tener relaciones sexuales. Existen dos tipos de dispareunia; la superficial (aquella que se refiere al dolor en la entrada inicial de la vagina) y la profunda (aquella que se refiere al dolor con la penetración profunda). Esta última, es la que más aparece en comorbilidad con la endometriosis. (Shum et al,. 2018).
No debemos olvidar, que el estado psicológico en que se encuentra la persona, afecta de manera directa a la calidad de vida sexual. Por tanto, los síntomas depresivos y ansiosos son muy frecuentes en mujeres con Endometriosis, y esto hace que disminuyan los encuentros sexuales y se desarrollen conductas de evitación así como la inhibición del deseo.
¿Qué podemos hacer? 6 consejos para convivir con la Endometriosis.
● Alimentación sana y equilibrada : evitar las dietas alimentarias muy restrictivas.
● Evitar la cafeína, tabaco y alcohol.
● Ejercicio físico.
● Disminución del estrés.
● Descansar y tener una calidad de sueño óptima.
● Acude al ginecólogo ante cualquier cambio o dolor.
Además, existen múltiples tratamientos sobre los que se está llevando a cabo una gran investigación con el fin de paliar síntomas y reducir el impacto que la endometriosis tiene en la calidad de vida de la mujer. No debemos olvidar que el tratamiento debe ajustarse e individualizarse en función de la sintomatología presentada.
Los tratamientos médicos más comunes en el control de la sintomatología son; la administración de anticonceptivos orales combinados y las progesteronas, así como el tratamiento con danazol. A veces, la sintomatología persiste, y la cirugía es la opción siguiente.
Los tratamientos psicológicos son un apoyo necesario en el manejo del estado emocional, debido a la ansiedad y la depresión generada, así como la posible aparición de otros trastornos psiquiátricos, además de trabajar los problemas asociados con la calidad de vida sexual. Diversos estudios, mencionan como una buena alternativa, los ejercicios de relajación así como el Mindfulness, para mejorar la calidad de vida y salud física.
Por lo tanto, sería recomendable consultar con un profesional ante la presencia de síntomas psicológicos. No debemos olvidar que son tan importantes como los síntomas físicos y así las mujeres verán como estos disminuyen o remiten, permitiéndoles llevar una calidad de vida superior así como una vida sexual satisfactoria.
