
¿Se confunde el malestar cotidiano con problemas de salud mental?
La salud mental está a la orden del día. Quién más y quién menos pone nombre y apellidos a la sensación de opresión en el pecho, a las taquicardias o la tristeza prolongada en el tiempo. Ir al psicólogo ha dejado de ser tabú, especialmente entre las generaciones más jóvenes que, al contrario de lo que sucedía en la mayoría de sus abuelos, ya no consideran a este especialista como el auxilio de los dementes. Más allá de ser una parte esencial en el tratamiento de trastornos clínicos mayores, como la depresión grave, el terapeuta se ha convertido en el acompañante del malestar emocional que muchos atraviesan.
La concienciación abre puertas, pero no siempre las que se buscan. Dejando a un lado la evidente y positiva eficacia de normalizar la salud mental, ¿ponerla en el foco de muchos problemas puede resultar perjudicial? La banalización de las patologías más frecuentes preocupa a los profesionales de la materia, que observan ojipláticos cómo se ha dejado de “estar triste” para “sentirse deprimido”.
La democratización del discurso ha implicado que se compren los trastornos y el precio se pague en visualizaciones, seguidores y contenido. Y el riesgo parece claro, especialmente, en los de menor edad, que además de ser los más vulnerables son también los que mayor impacto reciben: el autodiagnóstico.
No solo esto, sino que a nivel general, algunos investigadores también apuntan a una confusión entre los malestares del día a día cotidiano y las entidades patológicas. En un artículo publicado en el 2023, los autores Lucy Foulkes y Jack Andrews, de la Universidad de Oxford, plantearon el término inflación de la prevalencia, una hipótesis que defiende que algunas personas, ante los esfuerzos de visibilidad, «notifiquen formas más leves de angustia como problemas de salud mental».
Los expertos no niegan el efecto positivo de las campañas de desestigmatización de estas circunstancias, pero al mismo tiempo que estas aumentaban en cantidad, lo hacían también las notificaciones de salud mental. Si bien las causas más claras y directas se relacionan con un mayor uso de redes sociales, el aumento de la desigualdad de los ingresos, de la presión académica en los jóvenes o las dificultades derivadas de la pandemia del covid-19, Foulkes y Andrews proponen que los esfuerzos de concienciación en sí mismos «podrían llevar a un aumento de la notificación y experimentación de síntomas».
Reconocimiento mejorado y sobreinterpretación
Este trabajo se divide en dos vertientes. Por una parte se encuentra el aplauso al reconocimiento mejorado, uno de los objetivos que tiene toda lucha contra un estigma. Como resultado de la alfabetización en salud mental, «es posible que ahora las personas estén denunciando y buscando ayuda por problemas que siempre existieron en generaciones anteriores pero que no fueron divulgados», recogen. Esto podría explicar el aumento de casos en estudios de cohorte y del incremento de las prescripciones de antidepresivos y, además, beneficiar a los pacientes, de manera que les anime a buscar tratamiento o influya en las decisiones políticas y de financiación.
Por otra parte, los investigadores de la institución inglesa hablan de la sobreinterpretación, un fenómeno nada nuevo: «Otros académicos han argumentado que existe una tendencia creciente de las personas a percibir los pensamientos, emociones o comportamientos negativos como síntomas de trastorno mental y a percibirse a sí mismas como vulnerables al daño psicológico», justifican.
Es más, ambos autores hacen referencia a investigaciones pasadas para plantear que el exceso de campañas de concienciación podría estar contribuyendo a la psiquiatrización del sufrimiento y angustia cotidiana, «que se ha vuelto cada vez más común en los últimos años», precisan.
A su vez, destacan que la sobreinterpretación «puede crear nuevos problemas de salud mental o aumentar la gravedad de los existentes». Es decir, que cuando una persona etiqueta su experiencia psicológica como un problema, puede hacer que aparezcan síntomas como una especie de profecía autocumplida. Algo que se materializa a través del autodiagnóstico. «Ya es bien sabido que las personas no dependen exclusivamente de los médicos para determinar si tienen un diagnóstico específico; combinan la opinión clínica con varias fuentes de información, incluidas las redes sociales, Internet y artículos de periódicos, para llegar a su propia conclusión sobre sus síntomas de salud mental», señalan los investigadores. En algunos esto resultará ventajoso y, en otros, todo lo contrario.
Para ilustrarlo, los autores ponen un ejemplo relacionado con la ansiedad: «La persona cree que “tiene ansiedad” o es “una persona ansiosa” que no puede realizar ciertas conductas, como ir a una fiesta o hacer una presentación laboral debido a su ansiedad y, por lo tanto, evita esas actividades», detallan los psicólogos. Sin embargo, esta decisión no solo mantendrá esta emoción, sino que la exacerbará. Así, etiquetar los síntomas más leves como algo más grave podría provocar que experimentase mayor ansiedad a largo plazo. En resumidas cuentas, la pescadilla que se muerde la cola.
Muchos no opinan de esta manera; es el caso de Fernando Pena, psicólogo y presidente de la Asociación Española de Psicología Sanitaria (Aepsis), quien destaca que poner sobre la mesa la salud mental en los últimos veinte años «ha logrado que se sitúe casi al mismo nivel de la física». El experto echa la mirada atrás y recuerda que, cuando comenzó a trabajar hace dos décadas, mucha gente ocultaba sus visitas al psicólogo. En cambio, hoy en día, «todos conocemos a personas que acuden a ello y lo vemos como un signo de preocupación genuina y loable por la salud mental. Normalizarlo es uno de los logros sociales que merecen un mayor reconocimiento», precisa.
El límite entre problemas cotidianos y trastornos
En materia de salud mental, no siempre hay una respuesta correcta. La prevención exige concienciación, pero según el modo de proceder, puede tener mayor o menor beneficio. Así lo explica José Antonio Luengo, vicepresidente primero del Consejo General de la Psicología (COP): «Es probable que, debido al incremento significativo de los mensajes sobre los problemas de salud mental, y la descontextualización que se hacen de algunos estudios, lleve tiempo influyendo en un aumento del grosor de la piel de la sensibilidad hasta el punto de que podamos estar hablando, en algunos ámbitos, de cierta inflación de la prevalencia de los trastornos mentales», comienza diciendo. Creer que uno tiene lo que no tiene.
Después de la pandemia del coronavirus, se publicaron numerosas investigaciones que encontraban un aumento de los diagnósticos. «Nos pusimos muy contentos porque vivimos que la salud mental empezaba a ser atendida y visibilizada», comienza diciendo Alma Martínez de Salazar, vicepresidenta de la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología. Un júbilo que, en palabras de esta profesional, no duró demasiado. «Llevamos un par de años en los que muchos profesionales pensamos que puede haber una especie de sobresaturación y banalización de lo que implica un trastorno mental, los tratamientos psicológicos y cuándo acudir a ello», comenta.
En realidad, establecer el límite entre malestar cotidiano y enfermedad es tarea sencilla. En primer lugar, porque debe ser un facultativo quien lo haga y, en segundo, por las características que implica una entidad patológica. El quid de la cuestión es que no siempre se cumplen estos dos factores. «Muchas veces leemos que se ha incrementado la sintomatología ansiosa o depresiva. Que aumenten estos síntomas no es sinónimo de que se incrementen los trastornos mentales de esta naturaleza, sino de que, en ocasiones, pensamos que esa situación se ha anidado en mí y entramos en un bucle negativo», añade el miembro del COP. A las pruebas se remite.
El informe #Rayadas. La salud mental de la población joven en España, de la Fundación Manantial, publicado en el 2023, y para el cual se realizaron encuestas, entrevistas y análisis de datos, concluye que el 59 % de los jóvenes que considera que su salud mental es normal, mala o muy mala se identifica con el diagnóstico de ansiedad; el 29,9 % con el de depresión; y el 31,2 % con otras etiquetas como trastorno de la conducta alimentaria, obsesivo compulsivo o trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Del total, algo más de 3 de cada 10 lo habían obtenido mediante un profesional. Por el contrario, 7 de cada 10 habían llegado a ello a través de internet y redes sociales o mediante un familiar o amigo.
Una información que el experto describe como «inquietante», porque demuestra que existe el riesgo de que parte de la sociedad, con especial énfasis en los jóvenes, «confunda la sintomatología que tiene que ver con el estado de ánimo y nuestra capacidad de regular malos momentos con un trastorno mental», explica. Cuando más se habla de un fenómeno, sin medir y saber quién y cómo está escuchando, más se incrementa el peligro de que se malinterprete.
Con todo, para el miembro de la COP resulta más relevante la segunda condición que diferencia una experiencia negativa con una enfermedad. «Esta última te colapsa, limita tu vida de una forma significativa y estable hasta el punto de que dejas de participar en tu vida cotidiana. Las relaciones se deterioran y la dinámica mental te lleva a un bloque negativo del que no ves salida», describe.
Un lío de términos
Para Manuel Martín Carrasco, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, la clave reside en que, en la actualidad, se mezclan los conceptos. Según el experto, la salud mental abarca el bienestar emocional de la población, mientras que los trastornos mentales se limitan a la enfermedad. Así, defiende que la asistencia sanitaria se ha creado para atender a los pacientes de estos últimos: «El problema radica que si este mismo sistema atiende al malestar emocional se puede producir una disminución de recursos porque hay mucha más gente que lo experimenta», indica.
Esto no quiere decir que la población con adversidades emocionales no preocupe. Sí lo hace. Sin embargo, «creemos que debe enfocarse como un factor de riesgo. Es decir, la persona que tiene un gran malestar tiene más probabilidades de desarrollar un trastorno, pero no siempre ocurre», comenta. Por ello, considera que la labor de Atención Primaria, al realizar un cribado de casos, es fundamental y necesita más recursos: «Está muy necesitada de refuerzo. Y no solo hablo de médicos, sino que puede haber otros profesionales como enfermeros o trabajadores sociales, que ayuden a hacer un trabajo de orientación», añade.
Por qué se confuden las emociones con los trastornos
¿Dónde reside la confusión entre lo malo y lo peor? Martínez de Salazar, que trabaja en la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Torrecárdenas, de Almería, considera que hay distintas variables que la alimentan. Por una parte, es innegable que el abordaje psicosocial depende de la visión que impere de la salud y de la enfermedad. «Vivimos en una época donde el valor es el bienestar, la ausencia de sufrimiento. También hay factores que tienen que ver con la cultura y en este siglo, hay cierta desresponsabilización del ser humano y de su comportamiento», precisa la experta.
Una especie de imposición de la felicidad que, cuando no se encuentra, alguien la debe proporcionar. No puede estar ausente. «Ocurre que cualquier situación de frustración, malestar o incomodidad cotidiana que hace veinte años a nadie se le ocurría consultar, ahora sí se consulta por si hubiese una falta de atención a la salud mental», explica. Una sensación de alerta elevada al cuadrado que ni siquiera se intenta aplacar con los propios «mecanismos naturales que cualquier persona, familia o comunidad tiene para resolver lo cotidiano», añade en referencia a su experiencia con pacientes juveniles. La profesional no apunta a nadie con el dedo, sino que describe como un reto social el hecho de potenciar —o no— estas herramientas.
La experta, con una carrera de más de 25 años, observa un aumento de las consultas de familias de niños y adolescentes con demandas que no están vinculadas a la presencia de un trastorno, «sino a que no les han enseñado a afrontar lo cotidiano: el miedo, la frustración o las desavenencias que podemos tener», detalla. En otras palabras, el adulto debe hacer entender al menor que existen recursos propios para afrontar el malestar: «Y si no pueden, debe asumirlas el adulto. ¿Qué sucede? Que vivimos en una sociedad donde los mayores estamos muy ocupados, y educar a un niño requiere trabajo e implicación», responde. Los ejemplos resultarán familiares para muchos. «Si un niño se aburre, que mire al techo. Si le ha salido mal un examen, pues no pasa nada, que llore y entienda que al próximo tiene que estudiar más. Y si tiene miedo al dormir, que duerma con sus peluches», comenta.
La preocupación, en este sentido, se centra en que se estén patologizando problemas del día a día. Fernando Pena explica que no solo lo ve en su consulta, sino en su entorno: «Hay gente que se toma ansiolíticos porque les ha dejado su pareja, o antidepresivos por haber perdido un trabajo. Son personas que no tienen un problema psiquiátrico, sino de la vida», indica. Lamenta, de esta manera, que la sociedad se esté convirtiendo, cada vez más, en síntoma-evitativa: «No se permite sentir ansiedad o tristeza, ni siquiera, en los momentos en los que es lógico notarla», añade.
Según el psicólogo, en casi todas las clases universitarias de España hay algún estudiante que se toma benzodiacepinas «porque se pone nervioso en un examen», o en casi todos los finales, «hay alguna persona que se acerca a otra para darle una pastilla para tapar las sensaciones de abatimiento propias de una situación tan triste». Ni una ni otra situación tienen sentido desde un punto de vista anímico: las emociones tienen su función.
Las piezas que faltan en el puzzle de la salud mental
Así, esta mala comprensión de la psicopatología también lleva a preguntarse, ¿la sociedad ha entendido la salud mental erróneamente, haciendo que, en algunos, cause más mal que bien? La prevención cuaternaria, en esta materia, se basa en proteger a los pacientes de intervenciones farmacológicas o psicoterapéuticas excesivas, inadecuadas o innecesarias. «Si en personas con trastornos mentales graves los ingresos y la sobreprotección pueden producir una estigmatización que marque la vida en lo sucesivo», plantean los psiquiatras Alberto Ortiz y Vicente Ibáñez en el documento Iatrogenia y prevención cuaternaria en salud mental, «también es crucial evitar el sobrediagnóstico y el sobretratamiento en personas que consultan por sufrimientos vinculados a la vida cotidiana», los cuales no se clasifican como una enfermedad y, por lo tanto, no necesitan prevención ni solución.
En este sentido, y según recoge Ortiz en otro estudio, las intervenciones precoces más analizadas son las que se realizan a personas que acuden a consulta por un duelo o que sobrevivieron a un evento traumático, como puede ser un accidente o una catástrofe natural. Al contrario de lo que uno podría pensar, en ninguno de esos casos —dice el experto— se ha encontrado un beneficio global. Es más, «muchas de las personas que reciben estas intervenciones se encuentran con mayor sufrimiento que si no las hubieran recibido».
¿La razón? Ortiz resume que, cuando las intervenciones se realizan sobre personas sanas, se les expone a un riesgo injustificado a efectos secundarios, aunque el experto no niegue los beneficios que también son posibles. Sin embargo, apunta a que, mirar todos los problemas con el prisma de salud mental «puede desviar el foco central, que están determinados por cuestiones sociales y de ámbito público, hacia lo sanitario y lo individual, y producir culpa o crear falsas esperanzas que en el futuro puedan truncarse si los determinantes sociales no varían o empeoran».
Así, Martínez de Salazar opina que, en ocasiones, llevar un problema a consulta puede agravar el estado anímico de la persona o la percepción que tiene de sí mismo, especialmente, entre los más jóvenes. «A veces se lleva al niño a consulta porque molesta al adulto», comenta la experta, que añade: «Quien está incómodo es el mayor, el menor no tiene la percepción de sufrimiento». Una variable que se suma al hecho de que el pequeño no se sienta a gusto hablando de sus problemas con un desconocido: «Si ya es una situación difícil para un adulto, cuanto más para un niño que, en ocasiones, tiene incluso que escuchar que sus padres dicen de él que no duerme, que no come, que pega a su hermana o que tiene manías», indica la experta, quien recomienda evitar este tipo de enfrentamientos en consulta.
En otra publicación, Ortiz llama a la ética y buen hacer del profesional que debe establecer la barrera entre los trastornos mentales y el malestar propio de los duelos, problemas académicos o laborales, «desigualdades sociales y todas las reacciones emocionales dolorosas, aunque adaptativas, que son resignificadas como problemas de salud mental», añade.
La experta del hospital almeriense habla también de la iatrogenia, y del riesgo que se corre al tratar como una enfermedad algo que no lo es. «Si alguien va a salud mental porque tiene ansiedad, hay que enseñarle que es necesaria para, por ejemplo, los exámenes y que no hay tratamiento, sino psicoeducación y orientación», detalla. Todo ello como una manera de aprender a tolerar una emoción casi tan vital como denostada.
Lejos de ser patológico, es normal
Para Roberto Colom, catedrático de Psicología Diferencial en la Universidad Autónoma de Madrid, la cuestión es mucho más sencilla de lo que se plantea hasta ahora. La problemática psicológica o mental, lejos de ser extraordinaria y algo patológico, es normal.
En una investigación publicada en la revista científica Journal of the American Medical Association, conocida por sus siglas JAMA, en la que se siguió a un grupo de más mil personas durante 50 años, «se vio que ocho de cada diez presentan, en algún momento de su vida, un problema de este tipo. La clave está en diferenciar si esta circunstancia es una herida más, que se cura sola, o si es un tema más grave», contempla el experto. Para establecer esta distinción, detalla, «es importante que nos preguntemos si hemos tenido algún tipo de sintomatología en algún período temprano de la vida», añade.
En otras palabras, que si un adulto ha tenido dificultades en etapas anteriores, como la adolescencia, es recomendable que preste mayor atención al vaivén emocional por el que puede estar pasando. «Los episodios más graves se manifiestan temprano en el ciclo vital, y eso es una cosa que el terapeuta, si es competente, que no siempre es el caso, te va a preguntar», indica Colom.
Al mismo tiempo, el catedrático de la universidad madrileña pone el foco en la heredabilidad, ya que, al igual que un individuo puede heredar una nariz grande, ocurre lo mismo con una mayor predisposición a la problemática mental.

Los dolores de cabeza en los niños
Los dolores de cabeza en los niños son comunes y generalmente no son graves. Al igual que los adultos, los niños pueden desarrollar diferentes tipos de dolores de cabeza, entre ellos migrañas o dolores de cabeza relacionados con el estrés (tensión). Los niños también pueden tener dolores de cabeza diarios crónicos.
En algunos casos, los dolores de cabeza en los niños son causados por una infección, altos niveles de estrés o ansiedad, o por un traumatismo craneal menor. Es importante que prestes atención a los síntomas de dolor de cabeza de tu hijo y que consultes a un médico si empeoran o se presentan con frecuencia.
Los dolores de cabeza en los niños, por lo general, se pueden tratar con analgésicos de venta libre y con hábitos saludables, como un horario regular para dormir y comer.
Síntomas
Los niños tienen los mismos tipos de dolores de cabeza que los adultos, pero sus síntomas pueden ser un poco diferentes. Por ejemplo, el dolor de la migraña en los adultos suele durar al menos cuatro horas, pero en los niños, el dolor puede durar mucho menos.
Las diferencias en los síntomas pueden dificultar la identificación del tipo de dolor de cabeza en un niño, especialmente en un niño pequeño que no puede describirlos. Sin embargo, generalmente determinados síntomas pertenecen más frecuentemente a determinadas categorías.
Migraña
Las migrañas pueden causar:
- Dolor de cabeza pulsátil o palpitante
- Dolor que empeora con la actividad
- Náuseas
- Vómitos
- Dolor abdominal
- Sensibilidad extrema a la luz y al sonido
Incluso los bebés pueden tener migrañas. Un niño que es demasiado pequeño para decirte lo que está mal puede llorar o mecerse hacia adelante y hacia atrás para indicar que tiene un dolor intenso.
Cefalea tensional
Las cefaleas tensionales pueden causar lo siguiente:
- Una opresión en los músculos de la cabeza o el cuello
- Dolor leve o moderado, no pulsátil en ambos lados de la cabeza
- Dolor que no empeora con la actividad física
- Dolor de cabeza que no está acompañado de náuseas o vómitos, como suele suceder con la migraña
Los niños más pequeños pueden dejar el juego regular y querer dormir más. Las cefaleas tensionales pueden durar de 30 minutos a varios días.
Cefalea en brotes
Las cefaleas en brotes son poco frecuentes en niños menores de 10 años. Características generales de las cefaleas en brotes:
- Ocurren en grupos de cinco o más episodios, que van desde un dolor de cabeza cada dos días hasta ocho al día.
- Implican un dolor agudo y punzante en un lado de la cabeza que dura menos de tres horas.
- Están acompañadas de lagrimeo, congestión, secreción nasal, inquietud o agitación.
Dolor de cabeza diario crónico
Los médicos usan la frase “dolor de cabeza crónico diario” para las migrañas y los dolores de cabeza tensionales que ocurren más de 15 días al mes. El Dolor de cabeza diario crónico puede tener como causa una infección, un traumatismo craneal leve o la toma de analgésicos, incluso medicamentos de venta sin receta médica, con demasiada frecuencia.
Cuándo consultar al médico
La mayoría de los dolores de cabeza no son graves, pero busca atención médica de inmediato si los dolores de cabeza de tu hijo:
- Despiertan a tu hijo del sueño
- Empeoran o se vuelven más frecuentes
- Cambian la personalidad de tu hijo
- Siguen a una lesión, como un golpe en la cabeza
- Presentan vómitos persistentes o cambios visuales
- Están acompañados de fiebre y dolor o rigidez en el cuello
Habla con el médico de tu hijo si estás preocupado o tienes preguntas sobre los dolores de cabeza de tu hijo.

Lesión en los músculos isquiotibiales
Una lesión isquiotibial se produce por tensión o estiramiento de uno de los músculos isquiotibiales, un grupo de tres músculos que se extienden a lo largo de la parte posterior del muslo.
Las personas que practican deportes que implican correr con paradas y arranques repentinos suelen sufrir lesiones de los músculos isquiotibiales. Entre algunos de los ejemplos se incluyen fútbol, baloncesto, fútbol americano y tenis. Las lesiones de los músculos isquiotibiales también pueden producirse en los corredores y los bailarines.
A menudo, lo único que necesitas para aliviar el dolor y la hinchazón asociados con una lesión de los músculos isquiotibiales son medidas de cuidado personal, como descanso, hielo y analgésicos. En ocasiones excepcionales, se realizan cirugías para reparar un tendón o un músculo isquiotibial.
Síntomas
Una lesión en los músculos isquiotibiales suele causar un dolor repentino y punzante en la parte posterior del muslo. También es posible sentir una sensación de “chasquido” o desgarro.
La hinchazón y la sensibilidad tienden a aparecer en pocas horas. Puede haber moretones o cambios en el color de la piel en la parte posterior de la pierna. Algunas personas tienen debilidad muscular o no pueden colocar peso en la pierda lesionada.
Cuándo debes consultar con un médico
Las distensiones leves de los músculos isquiotibiales pueden tratarse en el hogar. Sin embargo, consulta con un proveedor de atención médica si no puedes soportar el peso sobre la pierna lesionada o si no puedes caminar más de cuatro pasos sin sentir un gran dolor.
Causas
Los músculos isquiotibiales comprenden un grupo de tres músculos que se extienden a lo largo de la parte posterior del muslo desde la cadera hasta la zona justo debajo de la rodilla. Estos músculos facilitan la extensión de la pierna en forma recta hacia atrás y la flexión de la rodilla. Cuando cualquiera de estos músculos se estira de manera excesiva o se sobrecarga puede producirse una lesión.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo de las lesiones en los músculos isquiotibiales son:
- Deportes. Los deportes en los que hay que correr podrían aumentar las probabilidades de sufrir una lesión en los músculos isquiotibiales. Lo mismo puede ocurrir con otras actividades en las que se hacen estiramientos extremos, como bailar.
- Lesiones anteriores en los músculos isquiotibiales. Las personas que han sufrido una lesión en los músculos isquiotibiales son más propensas a tener otra. Este es el caso de las personas que intentan retomar la actividad en cuestión antes de que los músculos hayan tenido tiempo para recuperarse.
- Cansancio, debilidad o falta de flexibilidad de los músculos. Es más probable que las lesiones se presenten en músculos cansados o débiles. Es posible que los músculos con poca flexibilidad no puedan tolerar toda la fuerza que requieren determinadas actividades.
- Desequilibrio muscular. Si bien no todos los expertos están de acuerdo con esto, algunos sugieren que un desequilibrio muscular puede derivar en una lesión en los músculos isquiotibiales. Si los músculos cuádriceps en la parte anterior del muslo son más fuertes y están más desarrollados que los músculos isquiotibiales, es más probable que se produzca una lesión en los músculos isquiotibiales.
- Edad. El riesgo de sufrir una lesión aumenta con la edad.
Complicaciones
Retomar actividades extenuantes antes de que los músculos isquiotibiales se hayan curado por completo podría hacer que vuelvas a sufrir esta lesión.
Prevención
Tener buena condición física y hacer ejercicios tanto de estiramiento como de fortalecimiento de forma regular puede ayudar a reducir el riesgo de una lesión en los músculos isquiotibiales. Trata de estar en forma para practicar deporte. No practiques deporte para ponerte en forma.
Si tienes un trabajo físicamente exigente, mantenerte en forma puede ayudarte a prevenir lesiones. Pídele al proveedor de atención médica un buen programa de ejercicios para hacer de forma regular.

¿Qué es la endocarditis?. Todo lo que debes saber
¿Qué es la endocarditis?. Todo lo que debes saber
Existe una enfermedad que consiste en la infección del revestimiento interno de las cavidades y las válvulas del corazón, llamada endocarditis. Si bien es rara, puede poner en riesgo la vida y tener complicaciones graves ya que afecta la estructura y el funcionamiento del corazón, pero si se diagnostica de forma precoz, puede curarse sin secuelas. Por este motivo es fundamental saber quiénes están en riesgo, como sospecharla para solicitar atención médica precoz, y lo más importante, como prevenirla.
Factores de riesgo
La infección se produce por gérmenes (bacterias, hongos…) presentes de forma normal en la piel, la boca, sistema genitourinario o digestivo; que pueden ingresar al torrente sanguíneo, viajar hasta el corazón, y una vez allí, adherirse a los tejidos, especialmente cuando son anormales o artificiales. Es menos frecuente que suceda en corazones normales, pero sigue siendo una posibilidad si hay factores que favorezcan la entrada de gérmenes a la sangre o la debilidad del sistema inmune. Tomando en cuenta lo previo, los factores que favorecen una endocarditis son:
• Tener más de 60 años.
• Portar válvulas cardíacas artificiales. Las llamadas prótesis son más susceptibles a que los gérmenes las afecten
• Tener válvulas cardíacas dañadas. Antecedentes de enfermedades como la fiebre reumática, endocarditis pasadas; o válvulas con estrecheces o insuficiencias que han requerido cirugía
• Defectos cardíacos congénitos (válvula bicúspide)
• Dispositivo cardíaco implantado (marcapasos, desfibriladores).
• Consumo de sustancias ilegales intravenosas. Las inyecciones repetidas sin esterilización adecuada favorecen la entrada de las bacterias de la piel a la sangre
• Mala higiene dental. Las bacterias que crecen en la boca pueden ingresar al torrente sanguíneo a través de un corte en las encías, como los que se realizan en algunos procedimientos dentales o los que pueden suceder si en tejido esta en mal estado
• Uso de catéter permanente. Hay personas que portan catéteres venosos a largo plazo para administración de medicación por otras enfermedades. Al estar colocado mucho tiempo y tener contacto con la piel, aumenta el riesgo de endocarditis.
Síntomas
Los síntomas de la endocarditis pueden variar de una persona a otra. Puede desarrollarse lenta o repentinamente en función del tipo de germen que esté provocando la infección y de si hay o no otros problemas cardiacos. Si no se recibe un tratamiento inmediato, la endocarditis puede dañar o destruir las válvulas cardíacas, Requiere tratamiento con antibióticos endovenosos por tiempos muy prolongados o, en casos seleccionados, cirugía cardiaca. Si se tienen factores de riesgo para la enfermedad y desarrolla los siguientes síntomas, deberá acudir a su médico lo antes posible.
• Un soplo nuevo en el corazón
• Síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, escalofríos y dolores musculares/articulares, pero que duran más de 10 días o no mejoran con analgésicos habituales
• Dolor en el pecho al respirar
• Sudoraciones nocturnas
• Falta de aire
• Hinchazón en los pies, las piernas o abdomen
• Pérdida de peso sin causa aparente
• Manchas o bultos de color rojo, morado o marrón en las plantas de los pies o en las palmas de las manos
• Pequeños sangrados bajo las uñas
• Manchas redondas pequeñas en la piel, planas y que no pierden color al presionarlas (Petequias).
Prevención
Debemos conocer bien los factores de riesgo que nos hacen vulnerables para poder tomar medidas que reduzcan la entrada de gérmenes en la sangre.
• Aprenda a identificar los posibles signos y síntomas de la endocarditis. Consultar al médico y realizar un diagnostico precoz puede evitar complicaciones graves.
• Buena higiene dental. Cepillarse los dientes, usar hilo dental y realizarse exámenes dentales regulares evita sobrecrecimientos bacterianos o lesiones en la boca.
• Mantener la piel sana. Limpie la piel de forma regular. Lave sus heridas y manténgalas limpias hasta que sanen. Si se realiza tatuajes, piercings o procedimientos cosmeticos, que sea en sitios de confianza con adecuada higiene.
• No consumir drogas intravenosas ilícitas. Las agujas sucias o las punciones frecuentes aumentan el riesgo de endocarditis
• Antibióticos preventivos. Ciertos procedimientos médicos en zonas como la piel, el aparato digestivo o genitourinario, al igual que dentales, pueden permitir el ingreso de bacterias en el torrente sanguíneo. Si tiene cualquier tipo de condición cardíaca que lo predisponga a la endocarditis, hable con su cardiólogo, dentista y otros especialistas médicos sobre los riesgos y pregunte si necesita profilaxis antibiótica. La profilaxis suele consistir en la toma única de antibiótico 30-60 minutos antes del procedimiento.

Recomendaciones básicas para mantener la diabetes bajo control en los viajes de verano
La diabetes es un problema grave que afecta a millones de personas en todo el mundo, pero el verano puede poner en riesgo la salud si no nos cuidamos. Llevando una vida sana y equilibrada, además de tomar los medicamentos adecuados y seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud, controlar la glucemia (azúcar) en sangre puede ser relativamente sencillo.
Sin embargo, cuando llega el verano y la temperatura es alta, aumenta el riesgo de desarrollar otras complicaciones, por lo que es necesario prestar atención a una serie de recomendaciones. Una de las advertencias que hace la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) es que el principal motivo del descontrol glucémico en personas con diabetes en verano es el cambio de hábitos, sobre todo, en relación a la alimentación. Por ello, las personas con diabetes deben vigilar que las bebidas que ingieren tengan pocas calorías, así como que sean sin alcohol o ‘00’. Además, es esencial que estén hidratadas, por lo que tienen que ingerir diariamente una gran cantidad de agua o infusiones, con hielo si se prefiere.
Es importante mantenerse hidratado
Los diabéticos deben evitar el alcohol y las bebidas excesivamente calóricas
Aconsejamos “evitar el consumo excesivo de alimentos, así como de bebidas alcohólicas ya que estas pueden provocar efectos sobre los niveles de glucemia (hiper o hipoglucemia) y mantener los horarios y dosis habituales de tratamiento”. Con el fin de llevar un seguimiento de la enfermedad, el especialista aconseja realizar controles más periódicos de los niveles de glucemia durante las vacaciones.
Siguiendo la recomendación de practicar ejercicio físico diario, es importante señalar que este debe realizarse evitando la exposición prolongada al sol y las horas de calor extremo, y vigilando permanentemente la hidratación. Cabe destacar, la importancia del cuidado de los pies en personas diabéticas, por lo que es recomendable el uso de calzado adecuado durante la práctica de ejercicio, así como su posterior higiene para evitar heridas y complicaciones.
A continuación, detallamos una serie de recomendaciones que el paciente puede comentar con su médico para poder ajustarlos a cada caso concreto:
1. Hable con el personal de enfermería especialista en diabetes o con el médico acerca del cambio horario del país al que se viaja, para que puedan ayudar a modificar la pauta de insulina y las horas de administración de esta. Si se va a viajar hacia el oeste, el día será más largo, mientras que, si se viaja hacia el este, el viaje acortará el día.
2. “Puede pedir al equipo médico que le preparen un informe (preferiblemente en inglés) donde hagan constar el diagnóstico de diabetes y la necesidad de, en caso de viajar en avión, poder llevar en cabina (a mano) todo el material necesario para el control de la diabetes (agujas, plumas de insulina, glucómetro, sensores de glucosa intersticial, glucagon y demás material fungible en caso de utilizar bomba de insulina)”, subraya el especialista. Asegúrese de tener una bolsa o estuche adecuado para guardar la insulina y resto de materiales necesarios. También puede ser útil llevar una nevera portátil y un contenedor para deshacerse del material punzante. Recuerde que la insulina corre el riesgo de congelarse en las bodegas de los aviones, ¡y eso la podría hacer inutilizable! Durante el viaje lleve consigo unos tentempiés adicionales en el equipaje de mano por si el viaje sufre retrasos.
3. Cuando prepare la maleta es muy importante que tenga en cuenta cuánto material va a necesitar durante el viaje y que lleve siempre material de repuesto por si algo se dañara o perdiera. “Es sensato que tenga dos equipos de insulina y sistema de medición de la glucosa y que los lleve en sitios separados (por ejemplo, uno en el equipaje de mano y otro en el del acompañante) por si uno de los dos se extravía”.
4. Debe de asegurar una correcta conservación de insulina durante el viaje. “Recuerde que un bolígrafo de insulina no debe de estar más de 30 días fuera de la nevera a temperatura ambiente, y que lo recomendable es conservarlos a una temperatura de entre 4 y 8ºC”
5. En caso de utilizar bomba de insulina, es importante llevar siempre bolígrafos de insulina (lenta y rápida) para poder usarlos en caso de que por algún motivo la bomba fallase. También debe tener prevista una pauta de uso con horarios y unidades (coméntelo con su equipo médico antes de viajar).
6. Tome nota de los números de contacto sanitarios en caso de emergencia. Si fuera necesario, ¿sabría cómo conseguir insulina en la zona donde viaja? “Tenga en cuenta que los nombres comerciales pueden variar de un país a otro, para largas estancias deberá llevar consigo varias recetas médicas para poder comprar insulina en el país donde esté”.
7. Es muy recomendable tener contratado un buen seguro de asistencia médica durante el viaje. En algunos países no hay sanidad pública o esta es muy deficiente.
8. En caso de viajar en grupo es recomendable que las personas que viajan con usted sepan cómo actuar en caso de que no se encuentre bien o sufra una hipoglucemia grave.
9. Si viaja a climas cálidos mantenga la insulina protegida de la luz solar directa y en un lugar fresco. Tenga en cuenta que es posible que la insulina se absorba más rápidamente en un clima cálido, por lo que será necesario una mayor monitorización. Y sobre todo asegúrese de estar bien hidratado, ¡beba muchos líquidos sin azúcar!
10. Por otro lado, si viaja a climas fríos, lleve ropa de abrigo suficiente, y tenga en cuenta de que en este caso es posible que la insulina se absorba más lentamente. No permita que se congele la insulina, ya que esto afectará a su acción. Finalmente, tenga en cuenta que los medidores de glucosa pueden verse afectados por altas y bajas temperaturas, así como por la altitud.
Medidas preventivas para las vacaciones
Al viajar, en el equipaje de mano no puede faltar una botella de agua, un glucómetro, insulina y comida por si hay retrasos
Finalmente, concluye el especialista, hay cosas que no pueden faltar en el equipaje de mano:
• Documento de identidad e informe médico con el diagnóstico y tratamiento.
• Glucómetro y tiras reactivas.
• Lancetas y dispositivo para utilizarlas en los controles de glucosa en sangre capilar.
*Insulina rápida y lenta
• Comida y tentempiés adicionales, así como preparados de glucosa, sacarosa, etc. En monodosis y/o bebidas azucaradas.
*Agua
• Diario de papel, o dispositivo electrónico para anotar los resultados de los controles.
• Tiras reactivas para acetona en sangre u orina.
*Probióticos por si presentase alguna alteración del tránsito intestinal (diarrea)

Carboxiterapia: cómo eliminar la celulitis
Muchas mujeres temen la llegada de la celulitis. Se prueban miles de tratamientos y cremas y no dan resultado, sigue todo igual. En este post te contamos el último tratamiento para combatir la celulitis: la carboxiterapia.
¿QUÉ ES LA CELULITIS?
La celulitis es la acumulación de grasa en el tejido subcutáneos de zonas del cuerpo como el abdomen, los glúteos, las nalgas o los muslos. La celulitis se produce en la hipodermis (es la capa más espesa/profunda de la piel) que es donde se encuentran la mayor parte de nuestras células.
¿QUÉ ES LA CARBOXITERAPIA?
La carboxiterapia es un tratamiento médico-estético que ayuda a combatir la celulitis, flacidez y grasa localizada. Es una técnica mínimamente invasiva que consiste en la infiltración de dióxido de carbono (CO2) por vía subcutánea.
Gracias a la carboxiterapia se consigue crear colágeno que produce una mejora en el aspecto de la piel. La infiltración de CO2 mejora la calidad de la piel y una disminución del volumen de la zona donde se aplique.
¿CÓMO SE REALIZA LA CARBOXITERAPIA?
La carboxiterapia es una técnica sencilla y mínimamente invasiva. Se infiltra el gas que se extiende rápidamente a los tejidos presentando una pequeña molestia para el paciente y un enrojecimiento en la zona de aplicación. Cuando se inyecta el gas, se realiza un pequeño masaje para que todo se extienda correctamente por la zona deseada.
La infiltración de gas carbónico produce una dilatación de los vasos sanguíneos inmediata de la zona por lo que se genera mayor oxigenación de la zona de los tejidos y una mejora del componente microvascular de la paniculopatía vasculopática que define la celulitis.
Es un procedimiento que se realiza en consulta en aproximadamente 30 minutos.. Dependiendo de los resultados que se quieran conseguir, la carboxiterapia tiene un mínimo de 10 sesiones. Entre sesión y sesión debe pasar un período mínimo de 48 horas aproximadamente.
¿QUÉ BENEFICIOS TIENE LA CARBOXITERAPIA?
Los beneficios que aporta este tratamiento son muy variados tanto en la zona facial como en la zona corporal:
- Mejora el aspecto de la piel
- Reducción de la consistencia de la celulitis
- Reducción de la celulitis
- Mejora la circulación linfática
- Mejora la elasticidad de la piel
- Alivia los síntomas de la celulitis
- Elimina o disminuye la piel de naranja
Este tratamiento está muy indicado para el postoperatorio ya que al mejorar el aspecto de la piel se consigue una piel regenerada y tersa mejorando también de esta forma la flacidez que existía en el abdomen o en otra zona.

10 recomendaciones antes de un trasplante capilar
La restauración capilar gracias al trasplante de pelo es un procedimiento delicado que requiere el seguimiento de una serie de recomendaciones tanto pre como post-operatorias que se comentan con el paciente y se entregan por escrito para su puntual cumplimiento. Estas pautas resultan imprescindibles para lograr unos resultados óptimos.
¿Qué debo hacer antes de un trasplante capilar? 10 recomendaciones
Entre los consejos previos a la cirugía más importantes a tener en cuenta destacaríamos:
1) Masajear la zona receptora y sobre todo la zona donante con movimientos horizontales y verticales durante 5 minutos al día durante el mes previo a la cirugía con el fin de lograr la máxima elasticidad posible del cuero cabelludo.
2) Dejar la solución tópica de Minoxidil unos 15 días antes del trasplante capilar en caso de estarla utilizando para evitar un sangrado excesivo durante la intervención. EL Finasteride que toman muchos pacientes varones no es necesario suprimirlo de cara a a la intervención.
3) Dejar de fumar como mínimo la semana previa a la intervención.
4) Deberá tener las pruebas solicitadas por los doctores para su valoración (analítica de sangre, electrocardiograma..) una semana antes de la intervención.
5) En el caso de que el paciente esté tomando medicación (diabetes, hipertensión, anticoagulantes…) es necesario marcar un protocolo para el día de la cirugía, incluso consultando si fuera preciso con los especialistas que la han prescrito.
6) Es preciso que el cuero cabelludo del paciente esté equilibrado y no presente ninguna alteración el día del trasplante (seborrea, picores, descamación, eccemas…). En caso de presentarlas es imprescindible preparar al paciente ya que no se realizará la intervención si hay algún proceso activo. En caso de que no haya ninguna alteración simplemente bastará con un lavado la noche anterior o la misma mañana con un champú de pH neutro.
7) La cena del día anterior debe ser ligera, sin salsas, picantes… con alimentos suaves y de fácil digestión. Debe evitarse la ingesta de alcohol.
8) El día de la intervención el paciente debe venir en ayunas (no debe comer ni beber nada, ni tan siquiera agua, a partir de las 12 de la noche del día anterior). No hay inconveniente en lavar los dientes la mañana de la intervención.
9) Debe evitar el traer consigo joyas y elementos metálicos de cualquier tipo (pendientes, anillos, piercings…) y venir vestido con ropa ancha y calzado cómodo.
10) Es recomendable venir acompañado por la posible somnolencia después de la cirugía y está restringido el uso del coche ese día ya que debido a la medicación suministrada el paciente no está en condiciones óptimas para la conducción aunque se encuentre perfectamente a la salida del centro.
Si sigues estas 10 recomendaciones, estás en condiciones de realizarte un trasplante de pelo con las máximas garantías. Cualquier duda que te surja antes de la cirugía capilar, consulta con tu cirujano de confianza. Si te interesa, puedes acudir a nuestra clínica capilar en Cádiz, primera visita con el cirujano sin compromiso.

6 Consejos para disfrutar del verano sin poner en riesgo nuestra salud
El verano es una época del año que invita a pasar más tiempo fuera de casa, a hacer deporte, ir a la playa o piscina y en esencia, a disfrutar de nuestro tiempo libre con amigos y familiares.
El hecho de de que realicemos más actividades de lo habitual sumado a las altas temperaturas características de esta época del año hace que tengamos que tengamos que tomar algunas precauciones si queremos disfrutar de todo lo positivo de esta época sin poner en riesgo nuestro estado de salud, especialmente aquellas personas que padezcan o hayan padecido algún tipo de enfermedad cardiovascular.
A continuación os damos algunos consejos que seguro os ayudan a disfrutar al máximo de vuestras merecidas vacaciones sin comprometer vuestra salud.
Moderar la exposición al sol

Aunque tomar el sol es necesario para metabolizar la vitamina D, no debemos abusar de ésta práctica y mucho menos durante las horas de calor más intenso (12 a 17h). Si nos gusta ponernos morenos/as, no hay que olvidar que debemos hacerlo de manera progresiva y SIEMPRE aplicarnos protección solar de manera recurrente por aquellas zonas que van a estar expuestas al sol. De este modo podremos evitar quemaduras producidas por los rayos del sol o incluso problemas más serios como son los melanomas.
Evitar cambios de temperatura bruscos
A pesar de que algunas de las enfermedades respiratorias como el resfriado o las anginas son padecimientos muy frecuentes durante el invierno, es importante no bajar la guardia también durante los meses de verano.
El aire acondicionado, hoy día presente en casi cualquier hogar o puesto de trabajo nos permite estar frescos en los meses más calurosos del año pero también nos puede hacer enfermar debido a los cambios bruscos de temperatura. Evitar someter a nuestro cuerpo a estos cambios bruscos nos ayudará a prevenir cualquier enfermedad relacionada, evitando así tener que estar en cama unos días durante nuestras vacaciones. Ajustando el termostato de nuestro aire acondicionado entre 2 y 4º por debajo de la temperatura ambiental no solo nos evitará resfriados sino que además también estaremos ayudando al medio ambiente. También es recomendable evitar el baño en agua con temperatura inferior a los 25o.
Ejercicio sólo en horas de menor temperatura
El ejercicio es aconsejable durante todo el año, pero en verano todos debemos extremar las precauciones. En primer lugar, evitando las horas del día de más calor y, en segundo lugar, escogiendo deportes de menor impacto y que permitan mantener el cuerpo a buena temperatura y fresco (como la natación), especialmente si se padece alguna descompensación cardiovascular.
Pacientes de insuficiencia cardiaca u otras enfermedades crónicas deben evitar el ejercicio al aire libre en condiciones de mucho calor y humedad a toda costa porque su corazón tiene una menor capacidad para eliminar el calor corporal.
Ropa adecuada
Ya hemos hablado en anteriores artículos sobre la importancia de la ropa para hacer deporte en verano. Vayamos a practicar deporte o no, es recomendable llevar prendas frescas, cómodas y transpirables que no nos den más calor y nos hagan sudar todavía más.
También es aconsejable llevar gorros o sombreros que nos cubran la cabeza hasta las orejas para así evitar insolaciones. Por último, debemos llevar un calzado cubierto para caminar por asfalto y ciudades.
Cuida tu dieta

También hemos comentado anteriormente algunas de las claves de la dieta en verano, Lo primero y más importante, si en verano reduces la práctica deportiva, hay que ajustar lo que consumes. A menor gasto calórico, menor debe ser la ingesta de calorías ¡Concédete caprichos, pero no te excedas!
Las frutas son ideales para ésta época del año ya que además de aportarnos una gran cantidad de vitaminas y minerales beneficiosos para el organismo nos ayudan a hidratarnos por su alto contenido en agua y sus azúcares nos aportarán energía para realizar cualquier actividad. Para individuos con problemas cardiovasculares se aconseja evitar los excesos, las dietas centradas en un mismo tipo de alimento (especialmente los ricos en vitamina K, que reducen los efectos de los anticoagulantes anti vitamina K). En su lugar, se aconseja apostar por una dieta variada rica en cereales, fruta fresca, pescado azul, etc. (alimentos cardiosaludables). Reducir o eliminar las grasas saturadas, el café, la sal, el alcohol y, por supuesto, dejar de fumar.
Hidratarse abundantemente

Por la calor y el aumento de la sudoración que este conlleva, toda persona debe cuidar su hidratación en verano. Se recomienda un consumo de entre dos y dos litros y medios de agua embotellada, la corriente (especialmente si se viaja al extranjero) puede producir diarreas. En relación a la excesiva exposición al sol, si no nos hidratamos adecuadamente, puede aparecer una grave hipotensión o pérdida de conocimiento, por lo que el agua, una limonada, helados y refrescos pueden ayudarnos.
Si se toman diuréticos, hay que extremar las precauciones incluso revisar las dosis con el médico o el especialista, porque reducen el exceso de agua en el cuerpo.
Dentro de la importancia de hidratarse en verano, encontramos que hay ciertas bebidas típicas de esta época que son saludables. La cerveza, por ejemplo, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares porque aumenta el colesterol bueno y el lúpulo tienen efectos antibióticos y antiinflamatorios, aunque obviamente hay que moderar su consumo.
Los granizados son sanos por su gran contenido en agua y su bajo índice calórico, aunque los niveles de azúcar sí son significativos, por lo que también se debe moderar el consumo.
La horchata es una bebida energética, rica en azúcares y grasas saludables, bajo contenido en sodio y elevado en potasio. Muy recomendables para todas aquellas personas que no sufran de sobrepeso.
Por último el gazpacho, que conserva todos los beneficios de sus ingredientes al no estar cocinados y es rico en vitaminas C y E, está repleto de antioxidantes, fibra y minerales y su consumo reduce la presión arterial.
Esperamos que estos pequeños consejos os ayuden a disfrutar al máximo de vuestras merecidas vacaciones pero sin perder de vista algo tan importante como es nuestra salud, a la que no siempre le prestamos la atención que se merece hasta que sucede algo.
Que tengáis una FELICES VACACIONES

Consejos para tomar el sol este verano de manera segura y sana
Todos nos vemos más atractivos cuando estamos bronceados. Es cierto que nuestro aspecto parece más saludable y la ropa favorece más cuando hemos tomado el sol. Pero este gesto siempre debe realizarse con moderación y teniendo en cuenta ciertos consejos como los que te vamos a contar a continuación.
Lo que no puedes olvidar a la hora de tomar el sol
Como sabes, la dermatología es una de las especialidades de nuestra clínica que cuenta con más prestigio y reconocimiento en Asturias. Y hoy queremos aprovechar nuestra experiencia en este campo para recordarte ciertos gestos que debes tener en cuenta si vas a tomar el sol.
Es verdad que ya no se ven esos bronceados extremos que tanto abundaban a finales de los años 80. Los peligros de la exposición solar han ido calando en una sociedad cada vez más concienciada, pero sigue siendo necesario insistir en ciertos aspectos:
1.- Limita el tiempo de exposición solar diaria y evita las horas centrales del día:
Aunque el sol nos aporta muchos beneficios, siempre debe tomarse con moderación, procurando no estar más de 30 minutos seguidos. Es bueno combinar tomar el sol con momentos de sombra bajo la sombrilla, baños en el mar o paseos por la orilla.
Es fundamental evitar la exposición solar entre las 12 y las 16 horas. En esta franja, los rayos solares tienen una incidencia más directa y, además de ser más perjudiciales para la piel, pueden provocar mareos, dolores de cabeza o insolaciones.
2.- Aplica el protector solar en casa 30 minutos antes de la exposición:
Este consejo tiene una doble razón de ser. Por un lado, el protector solar será absorbido por tu piel y así podrá aportarte la protección que necesitas. Y por otro lado, siempre te aplicarás mucho mejor el protector si lo haces en la tranquilidad de tu casa. Una vez aplicado el protector 30 minutos antes de tomar el sol, debes renovar esa aplicación cada 2 horas aproximadamente y siempre después de cada baño o de haber realizado ejercicio físico intenso.
3.- Usa un protector específico para cada parte del cuerpo:
No debes usar un protector para todo el cuerpo de la misma forma que no utilizas un solo jabón. Lo ideal es que tengas un protector solar general para el cuerpo, otro especial para la cara y otro para zonas sensibles que suelen sufrir quemaduras como el espacio entre los senos, la zona superior de las axilas o la espalda.
No te olvides de las áreas próximas a la ropa de baño, especialmente inglés y barriga que suelen quemarse, al igual que orejas, empeine, plantas de los pies… y otras partes del cuerpo que son las grandes olvidadas en el reparto del protector solar.
4.- Hidrátate con frecuencia mientras estés tomando el sol:
Una buena hidratación es básica en cualquier momento, pero mucho más si estás practicando ejercicio o tomando el sol. Estar bajo el sol provoca una gran deshidratación en nuestro organismo por la incidencia de los rayos solares. De ahí que sea fundamental beber abundante agua, siempre bebiendo de manera espaciada y a sorbos pequeños. Agua con limón o zumos naturales también son una gran opción para estar hidratado en la playa o en la piscina.
5.- Controla tus manchas u otras lesiones en la piel:
El sol del verano puede hacer que tus manchas y lunares cambien, por lo que debes llevar un autocontrol para detectar cualquier anomalía. No tienes que contar todas tus pecas, pero sí es importante estar atento al tamaño y al color de de los lunares para poder detectar cambios y posibles melanomas. Y ante la mínima duda al notar un cambio de forma, tamaño o color.
Es fundamental que las personas con nevus o manchas sospechosas sean especialmente cuidadosas cuando se exponen al sol y realicen una revisión al final del periodo estival. También deben tenerlo las personas que:
• tienen piel clara o sufren quemaduras con facilidad.
• tienen historia de quemaduras solares en infancia.
• tienen más de 50 lunares.
• tienen una historia familiar de cáncer de piel.
• tienen más de 50 años.
• tienen un trasplante de órganos.
En Higea Salud Integral queremos que disfrutes del verano y de todo lo bueno que nos ofrece pero siempre con el cuidado y la protección necesaria para no poner en peligro tu salud.

Hinchazón y gases con mal olor: algunos de los síntomas del SIBO
Cuando nuestro sistema digestivo funciona adecuadamente nos permite disfrutar de una vida plena y saludable. Sin embargo, ¿qué ocurre si se ve afectado por el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado)?
En este caso, puede desencadenar una serie de síntomas que van más allá de la incomodidad ocasional: hinchazón y gases con mal olor son algunos de los síntomas del SIBO más frecuentes y molestos.
El SIBO y su impacto en la salud digestiva
El SIBO es un trastorno gastrointestinal que se caracteriza por la presencia excesiva de bacterias en el intestino delgado.
Cuando se produce este sobrecrecimiento bacteriano, el equilibrio se ve alterado, y puede ocasionar diversos síntomas digestivos como gases, mal aliento o dolor abdominal, pero también muchos otros síntomas extradigestivos como cansancio, debilidad, ansiedad o dolores crónicos.
¿Sufres de hinchazón y distensión abdominal, gases, diarrea o estreñimiento? Si la respuesta es afirmativa, ten cuidado: podrías padecer SIBO.
Los síntomas de mal aliento vinculados al SIBO
El mal aliento puede ser, en ocasiones, algo más que una preocupación. En muchos casos, está vinculado directamente al SIBO.
EL sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado puede afectar la calidad de tu aliento. Los síntomas específicos de mal aliento relacionados con el SIBO son:
- Olor desagradable y persistente, difícil de eliminar incluso con medidas de higiene bucal convencionales.
- Sabor metálico en la boca.
SIBO y dolor abdominal: ¿qué relación existe?
El dolor abdominal es uno de los síntomas más comunes asociados al SIBO.
Vamos a profundizar en la relación entre el SIBO y el dolor abdominal, identificando síntomas específicos y explorando enfoques terapéuticos.
Síntomas específicos de dolor abdominal asociados al SIBO
El dolor abdominal es uno de los síntomas más comunes y molestos vinculados al SIBO. Es esencial comprender cómo se puede manifestar el dolor abdominal para una identificación temprana y una gestión efectiva de este trastorno:
- Distensión abdominal: se generan gases, contribuyendo a la incomodidad.
- malestar después de comer: el dolor abdominal tiende a intensificarse después de las comidas, ya que la ingesta de alimentos puede desencadenar la fermentación bacteriana y la producción de gases.
- Ubicación específica: a diferencia de otros trastornos intestinales, el dolor abdominal asociado al SIBO a menudo se localiza en la parte superior del abdomen, cerca del área del ombligo.
Si sufres de dolor abdominal, en nuestra Unidad de Endoscopia Digestiva, realizamos pruebas diagnósticas a través de la Endoscopia e intervenciones menores. Evaluamos el origen del dolor en tu abdomen superior, además de otros síntomas que puedas sufrir.

¿Cómo eliminar la inflamación abdominal y los gases?
La inflamación abdominal y los gases son compañeros frecuentes del SIBO. La combinación de una dieta específica, suplementos, técnicas de gestión del estrés y, en algunos casos, medicación, puede ayudar a aliviar la hinchazón abdominal y los gases asociados al SIBO.
Es importante personalizar estos consejos según las necesidades individuales, buscando siempre la orientación de un profesional para un enfoque integral y efectivo.
Vínculos entre el SIBO y la sensación de hinchazón junto con la fatiga
La sensación de hinchazón abdominal y cansancio son síntomas interrelacionados que a menudo acompañan al SIBO.
El sobrecrecimiento bacteriano puede interferir con la absorción adecuada de nutrientes en el intestino delgado y conducir a deficiencias nutricionales que a su vez pueden manifestarse como fatiga o debilidad.
¿Cómo los gases producidos en exceso contribuyen a la inflamación?
Comprender cómo estas burbujas de gas pueden desencadenar la inflamación abdominal es esencial para abordar la causa subyacente y mejorar la calidad de vida.
El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado lleva a una fermentación excesiva de los alimentos no digeridos, generando gases, principalmente hidrógeno y metano. Además, estas bacterias también consumen carbohidratos no absorbidos, produciendo gases como resultado.
¿Cómo contribuyen los gases a la inflamación? Ejerciendo presión en las paredes del intestino, irritando el revestimiento del intestino delgado y desencadenando una respuesta inflamatoria como mecanismo de defensa.
Enfoques para mitigar la inflamación abdominal asociada al SIBO
Mitigar la inflamación abdominal asociada al SIBO implica una combinación de enfoques que aborden tanto la causa subyacente como los síntomas.
La personalización de estos enfoques, según las necesidades individuales, bajo la orientación de un profesional de la salud, es esencial para lograr resultados efectivos y duraderos.
Los síntomas extradigestivos relacionados con el SIBO
El SIBO no solo afecta al sistema digestivo, sino que también puede manifestarse en diferentes áreas del cuerpo. Veamos cuales son los síntomas extradigestivos del SIBO:
- Fatiga crónica: La mala absorción de nutrientes y la respuesta inflamatoria sistémica asociada al SIBO pueden contribuir a la fatiga crónica.
- Mal aliento persistente: La fermentación bacteriana en el intestino delgado puede generar compuestos sulfurosos, contribuyendo al mal aliento persistente.
- Dolor muscular y articular: La inflamación generalizada puede afectar a músculos y articulaciones, dando lugar a dolor y molestias.
- Dolor de cabeza y migrañas: desencadenados por la inflamación y la respuesta inmunológica.
Si experimentas síntomas persistentes fuera del ámbito digestivo, como fatiga o problemas cutáneos es posible considerar el SIBO como posible causa.
Si los síntomas extradigestivos se presentan junto con hinchazón abdominal y muchos gases, la conexión podría ser más evidente. En estos casos, es crucial buscar orientación médica para un diagnóstico adecuado.
Bacterias intestinales productoras de gases: ¿cómo identificarlas?
En el complejo ecosistema del intestino, no todas las bacterias son iguales. Algunas cepas específicas pueden contribuir significativamente a la producción de gases, siendo un aspecto clave a considerar en el contexto del SIBO.
Identificar las bacterias intestinales que producen gases es crucial para abordar el SIBO de manera precisa.
Las pruebas de aliento específicas para el SIBO que miden los niveles de gases producidos durante la fermentación bacteriana en el intestino delgado pueden indicar la presencia de bacterias productoras de gases.
Otros análisis específicos proporcionan información valiosa para personalizar el tratamiento y mejorar los síntomas gastrointestinales. Pide cita a un profesional de La Salud para interpretar los resultados y diseñar un enfoque terapéutico adaptado a cada persona.
Consejos prácticos para aliviar la hinchazón y reducir la producción de gases
La hinchazón abdominal y la producción excesiva de gases asociados al SIBO pueden ser incómodas, pero con algunos cambios prácticos en tu estilo de vida, puedes encontrar alivio significativo:
Dieta baja en FODMAPs
FODMAPs son las siglas en inglés de monosacáridos, disacáridos, oligosacáridos y polioles fermentables. Se trata de un grupo de compuestos altamente fermentables en el intestino. Reducir la ingesta de alimentos ricos en fermentables puede aliviar la producción de gases.
Algunos de los alimentos bajos en FODMAPs son uvas, fresas, papaya, arándanos, frambuesas, acelgas, espinacas, zanahoria, calabacín, patata, arroz, avena, trigo sarraceno, mijo, quinoa, nueces, almendras, avellanas, carne, pescado, marisco y huevo.
Suplementos digestivos
Pueden ayudar a descomponer los alimentos de manera más eficiente, reduciendo la producción de gases y mejorando la digestión.
Evitar comer en exceso
Comer en exceso puede aumentar la carga de trabajo del sistema digestivo y contribuir a la producción de gases. Optar por cantidades menores en las comidas puede ayudar a reducir la fermentación.
Hidratación adecuada
Mantenerse bien hidratado es esencial para facilitar el movimiento de los alimentos a través del sistema digestivo.
Además, es importante evitar beber excesiva agua durante las comidas. Lo más adecuado es no beber demasiado de golpe y repartirlo durante el día.
Evitar alimentos gaseosos
Algunos alimentos son conocidos por causar gases y evitarlos puede reducir la producción de gases.
Evitar el uso de pajitas para beber y no consumir chicles es también esencial.
Gestión del estrés
El estrés puede afectar la función gastrointestinal. Incorporar técnicas para gestionar el estrés como la meditación puede resultar beneficioso.
Probióticos específicos
Pueden ayudar a equilibrar la microbiota intestinal, reduciendo el sobrecrecimiento bacteriano.

Enfoques terapéuticos para tratar el SIBO y sus síntomas específicos
Si el diagnóstico, realizado a partir de los síntomas clínicos y reafirmado por la prueba del lacticol (una prueba que se realiza por aire expirado), es positivo, el tratamiento se adapta a cada caso y consta de dos fases:
- Fase de limpieza: se realiza, la mayoría de veces, con la asociación de antibióticos convencionales y herbáceos (plantas, en forma de suplementos o extractos) específicos para cada tipo de SIBO.
- Fase de recuperación intestinal: se emplean probióticos específicos y otros suplementos (como glutamina) para tratar de recuperar el daño intestinal producido por el SIBO.
Desde el comienzo de la primera fase y guiado por una dietista-nutricionista especializada, se inician cambios dietéticos adaptados a cada persona y al tipo de SIBO.
En La Salud disponemos de un equipo de profesionales especializados en nutrición humana y dietética que puede ayudarte en todo el proceso.
Muchas veces se aplica una dieta baja en FODMAPs, pero, según el caso, se pueden utilizar otros tipos de pautas como una dieta baja en compuestos azufrados o bien un tipo de alimentación de fácil digestión.
Si experimentas síntomas relacionados con el SIBO, buscar la orientación de un profesional es esencial.
La individualización del tratamiento, la supervisión regular y la adaptación de las terapias a tus necesidades específicas son pasos cruciales para mejorar tu salud digestiva y tu bienestar general.
Al abordar el SIBO de manera integral puedes trabajar hacia una vida más cómoda y saludable.
