
Recomendaciones Útiles en Pediatría: RESFRIADO COMÚN
¿QUÉ ES EL CATARRO O RESFRIADO COMÚN?
El catarro o resfriado común es una infección vírica que se manifiesta con tos, congestión nasal, lagrimeo, mocos, dificultad para dormir, disminución del apetito, irritabilidad….
La educación en el control de los síntomas es primordial para manejo de estas enfermedades. Se debe evitar el uso de antibióticos ya que no son eficaces, y su uso inadecuado favorece el desarrollo de gérmenes cada vez más resistentes.
Son muy frecuentes durante los primeros años de vida, es normal que aparezcan de 6-8 al año, incluso más si el niño acude a guardería. Se resuelve de manera natural, pasados 3-10 días, sin necesidad de tratamiento.
¿QUÉ CONSEJOS PUEDEN AYUDAR A ALIVIAR LOS SÍNTOMAS?
Para evitar contagios se deberán extremar las medidas de higiene evitando así que otros padezcan la enfermedad. Esta higiene es especialmente importante durante el tiempo en los que aparecen los síntomas.
Lavarse las manos a menudo con agua y jabón para evitar la transmisión de los virus y siempre después de toser, estornudar y sonarse.
Mantenerse a la mayor distancia posible (como mínimo 1 m) de las personas que presentan síntomas.
Al toser o estornudar cubrirse bien la boca y la nariz con el codo o con un pañuelo para retener las secreciones respiratorias.
Usar preferentemente pañuelos desechables para sonarse los mocos y tirarlo nada más usarlos.
Evitar fumar delante del menor, evitando su exposición a ambientes con humo.
Los lavados nasales con agua salada o suero salino, suelen aliviar la congestión nasal.
La miel puede ayudar a mejorar los episodios de tos nocturna en niños/as ( se desaconseja la miel en menores de 12 meses).
Es importante asegurar una hidratación adecuada en los niños/as, aumentando la ingesta de líquidos durante estos días. Los niños/as, tenderán a tener menos apetito y puede que beben menos de lo habitual. No es adecuado forzar al niño/a a que coma.

5 Hábitos para mejorar el bienestar psicológico
¿A qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de bienestar psicológico? En general, asociamos este concepto a presentar una buena salud, una estabilidad económica o tener una situación laboral estable. Sin embargo, habitualmente dejamos de lado otros aspectos que también forman parte de nuestro bienestar psicológico, como la capacidad de afrontar retos de forma positiva, el desarrollo de nuestras habilidades o la autorrealización.
¿Cómo llegar a ese estado de bienestar psicológico?
Cuando hablamos de bienestar psicológico en realidad estamos refiriéndonos a un estado corporal y emocional que engloba diferentes aspectos. En concreto, para la psicóloga Carol Riff, el bienestar psicológico se compone de 6 dimensiones:
- Autonomía
- Crecimiento personal
- Autoconcepto
- Propósito en la vida
- Dominio del ambiente
- Relaciones positivas con los otros
Ahora bien, ¿Qué podemos hacer nosotros durante nuestro día a día para mejorar ese estado de bienestar?, ¿qué hábitos y conductas podemos optimizar para lograr una mejora en nuestro bienestar psicológico?
5 Hábitos para mejorar el bienestar psicológico
1. Cuida tu sueño
El sueño es fundamental cuando hablamos de bienestar. Cuando dormimos, nuestro cuerpo se recupera de todo el estrés y el trabajo que ha realizado durante el día, tanto física como mentalmente. Tener una buena higiene del sueño es un aspecto clave para lograr que el estado de bienestar se mantenga en el tiempo y comencemos el día con buenas expectativas.
En general, lo recomendable es mantener un ciclo de sueño de unas 7-8 horas diarias y, en la medida de lo posible, que esas horas se descansen siempre en el mismo momento del día para tener un ciclo bien regulado. Ahora bien, si no puedes dormir bien, la TV no es tu aliada, aquí te dejamos consejos para conciliar el sueño.
2. Haz deporte y come sano
Generalmente asociamos el hacer deporte con el bienestar físico, dejando de lado su influencia sobre el bienestar psicológico. Practicar deporte de manera habitual hace que nuestro cerebro secrete sustancias químicas como las endorfinas y la serotonina, lo cual tiene un impacto directo sobre nuestra felicidad y bienestar. Los estudios muestran que realizar entre 20-30 minutos de ejercicio físico moderado (trotar, caminar, bicicleta, etc.) es suficiente para obtener estos beneficios.
De la misma forma, comer bien es fundamental para que nuestro organismo tenga los nutrientes y vitaminas necesarios para afrontar todos los desafíos del día a día con energía y determinación. Evita en la medida de lo posible los alimentos ultraprocesados y bollerías industriales, priorizando vegetales o frutas como snacks entre horas.
3. Entrena tu inteligencia emocional
Las emociones forman parte de nosotros, por lo que aceptarlas y aprender a regularlas correctamente es un desafío que debemos afrontar para lograr una mejora de nuestro bienestar. En la actualidad existen multitud de aplicaciones y planes de educación emocional que pueden ayudarnos a mejorar nuestra inteligencia emocional y mejorar así nuestra satisfacción y bienestar psicológico.
La inteligencia emocional implica saber reconocer, regular e interpretar las emociones y sentimientos que identificamos en nosotros mismos y en los demás.
4. Plantéate objetivos realistas
Una de las dimensiones más importantes planteadas por Riff para explicar el bienestar psicológico es la de “propósitos en la vida”. Por desgracia, para muchas personas más que ser una dimensión del bienestar es una puerta abierta para la frustración y las emociones negativas.
Es importante que cuando nos planteemos objetivos, ya sean a corto, medio o largo plazo, seamos realistas con nuestras habilidades y nivel de desarrollo en ese momento. En la mayoría de las ocasiones, no se trata de que seamos capaces o no de lograr ciertos objetivos, sino nuestro nivel de motivación y de capacidades desarrolladas hasta ese momento para afrontar los desafíos que suponen nuestros objetivos.
5. Practica algún tipo de meditación
Cuando hablamos de meditación nos referimos a técnicas de autoconocimiento y de atención plena como puede ser el Mindfulness. Este tipo de ejercicios practicados durante 15-20 minutos al día son de gran utilidad para conectar con nosotros mismos, con nuestras sensaciones y emociones. Nos ayudan a reflexionar, evaluar y aceptar nuestro día a día de una manera adaptativa.

8 Consejos para que tu salud no se resienta en otoño
Desde hace unos días hemos notado la llegada del otoño con su correspondiente bajada de temperaturas. Además, la reducción de las horas de luz solar que se avecina en unas semanas provocará un acortamiento de los días y que el ambiente sea menos propicio para estar fuera de casa. Esto tiene …
Desde hace unos días hemos notado la llegada del otoño con su correspondiente bajada de temperaturas. Además, la reducción de las horas de luz solar que se avecina en unas semanas provocará un acortamiento de los días y que el ambiente sea menos propicio para estar fuera de casa.
Esto tiene sus consecuencias sobre nuestra salud, ya que una menor cantidad de luz implica más decaimiento y disminución de las defensas. Si a esto se suma la mayor permanencia en ambientes cerrados y resecos, el riesgo de caer enfermos es mayor.
Para evitar esto, debemos conocer ocho consejos para mantener la salud con la llegada del otoño.
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Abrígate adecuadamente.
Esto no quiere decir que nos debamos abrigar mucho durante los meses de otoño e invierno, sino que la clave está en utilizar la ropa adecuada para la climatología de cada día. Si nos abrigamos en exceso sudaremos innecesariamente y este sudor, al evaporarse cuando estemos quietos, puede provocarnos enfriamientos que nos predispongan a enfermar. Tampoco es aconsejable pasar de ambientes muy cálidos a otros excesivamente fríos bruscamente. Todas estas malas prácticas son el “caldo de cultivo” perfecto para el desarrollo del virus de la gripe, entre otros.
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Ejercicio físico como rutina.
El ejercicio físico estimula la producción de diferentes hormonas que nos ayudan a estar más activos. Es verdad que el menor número de horas de luz y la bajada de las temperaturas, dificultan salir de casa para ir a correr o al gimnasio, pero no olvides que el ejercicio aumenta la circulación sanguínea y, por tanto, la acción defensiva del organismo contra virus y otros patógenos.
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Bebe mucha agua…
En invierno la sensación de sed es menor a consecuencia del frío. Sin embargo, el calor propio de los ambientes cerrados y secos nos hace estar menos hidratados. Beber abundante agua ayuda a la circulación de la sangre y evita la retención de líquidos.
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…y también infusiones.
Por norma general, durante el otoño las comidas se vuelven más copiosas, y como consecuencia de ello, las digestiones se enlentecen, hasta el punto de impedirte hacer ejercicio o descansar naturalmente. Una infusión es una excelente aliada para facilitar la digestión y por supuesto, para aportar hidratación.
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Consume mucha vitamina C.
La vitamina C es la encargada de reforzar el sistema inmunológico de nuestro cuerpo, protegiéndonos de muchas enfermedades. Para mantener unos niveles adecuados de vitamina C debemos consumir alimentos ricos en ella, especialmente las frutas cítricas: naranjas, fresas, mandarinas, limón… Eso sí, ten cuidado con sus altos índices de azúcar. En este sentido, siempre es preferible la pieza entera a los zumos.
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Dale a tu descanso la importancia que se merece.
Durante las estaciones con menor número de horas de luz se recomienda dormir más y estar bien descansados para evitar el decaimiento. Por eso es importante cuidar del sueño y del descanso en estas estaciones de cambio. Hay que irse a la cama pronto, evitar los estímulos en la habitación de descanso, y aprovechar bien los días en los que no se trabaja.
De igual forma, puede que padezcamos episodios de astenia otoñal, una patología cuyo principal síntoma es el arrastre de mucho cansancio.
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No te olvides del sol.
No dudes en aprovechar cualquier momento para darte “un baño de sol”, aunque haga frío. Te confortará, fortalecerá tus huesos y es mucho más eficaz que recurrir a un buen número de suplementos vitamínicos.
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La vacuna antigripal, tu mejor aliada.
Es la manera más eficaz para prevenir o reducir la incidencia de la gripe. La vacuna consiste básicamente en insertar el virus del que te vas a proteger, pero muy debilitado, provocando que tu organismo se inmunice contra él. La vacuna contra la gripe se recomienda especialmente para los siguientes tipos de pacientes: mayores de 65 años, con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas o personas que por su situación pueden facilitar la transmisión de la infección, como, por ejemplo, trabajadores sanitarios o cuidadores geriátricos.

Qué es la migraña y por qué se produce
La migraña es un trastorno neurológico que se caracteriza por dolores de cabeza intensos, generalmente en un solo lado de la cabeza, aunque puede afectar ambos lados. Estos dolores suelen ser pulsátiles y se acompañan de otros síntomas como náuseas, vómitos y sensibilidad extrema a la luz y al sonido. A diferencia de un dolor de cabeza común, la migraña puede durar entre cuatro horas y tres días, y su intensidad puede ser tal que interfiera significativamente con las actividades diarias de quien la padece.
Causas de las migrañas
La causa exacta de la migraña no se comprende completamente, pero se cree que involucra una combinación de factores genéticos, neurológicos y ambientales. Un cambio en la actividad de las vías nerviosas y la liberación de ciertos químicos en el cerebro, como la serotonina, pueden desencadenar una serie de reacciones que resultan en la inflamación de los vasos sanguíneos y en la activación de los nervios en la cabeza, lo que produce el dolor característico de la migraña.
“La migraña no es sólo un dolor de cabeza intenso; es la segunda causa de incapacidad. Afecta predominantemente a personas jóvenes en edad laboral y reproductiva, interfiriendo enormemente en su realización profesional, así como en su disfrute familiar y personal. Esto resulta en una notable pérdida de calidad de vida. Además, suele asociar una sensación de incomprensión por el resto de la población, lo que agrava su situación, debido al estigma social y falta de apoyo legislativo hacia esta entidad”, asegura la doctora Pilar Alcántara, neuróloga del Hospital Universitario de Torrejón.
Factores que predisponen a padecer migrañas
Existen diversos factores que pueden aumentar la probabilidad de sufrir migrañas. Estos factores pueden ser de tipo hereditario, hormonal, ambiental o relacionado con el estilo de vida. A continuación, se describen algunos de los más comunes:
- Genética: Las migrañas tienden a ser hereditarias. Si uno o ambos padres tienen antecedentes de migraña, es más probable que sus hijos también las padezcan. Esto sugiere una predisposición genética en algunos casos.
- Hormonas: Las fluctuaciones hormonales, especialmente en mujeres, juegan un papel importante en la aparición de migrañas. Muchas mujeres experimentan migrañas relacionadas con el ciclo menstrual, debido a cambios en los niveles de estrógeno. También es común que las mujeres noten un aumento en la frecuencia de las migrañas durante el embarazo o la menopausia.
- Estrés y ansiedad: El estrés emocional y los niveles elevados de ansiedad pueden desencadenar migrañas. Las tensiones diarias, problemas laborales, conflictos personales y otros factores de estrés psicológico son desencadenantes comunes.
- Alimentos y bebidas: Algunos alimentos y bebidas están asociados con la aparición de migrañas. Por ejemplo, el consumo de alcohol, especialmente vino tinto, la cafeína, y ciertos alimentos ricos en aditivos o conservantes, como los embutidos y los quesos añejos, pueden provocar ataques de migraña en individuos sensibles.
- Estímulos sensoriales: Las luces brillantes, los sonidos fuertes y los olores fuertes también pueden desencadenar migrañas en algunas personas. Las condiciones de iluminación parpadeante o la exposición a ruidos fuertes son desencadenantes comunes.
- Cambios en el sueño: Tanto la falta de sueño como el exceso de sueño pueden ser desencadenantes de migrañas. Mantener un horario de sueño regular es esencial para prevenir episodios en personas propensas a migrañas.
Diagnóstico y tratamiento: a qué especialistas consultar
Si sufres de migrañas frecuentes o de dolores de cabeza intensos que afectan tu calidad de vida, es fundamental buscar ayuda médica para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. Los siguientes especialistas son los más indicados para abordar esta condición:
- Médico de Atención Primaria: Es generalmente el primer punto de contacto. Puede evaluar los síntomas iniciales, descartar otras causas de dolor de cabeza y referir al paciente a un especialista si es necesario.
- Neurólogo: Un neurólogo es un especialista en el diagnóstico y tratamiento de trastornos del sistema nervioso, incluyendo las migrañas. Este especialista puede realizar una evaluación más detallada, ordenar estudios de imágenes si es necesario y ofrecer un plan de tratamiento que incluya medicamentos preventivos y abortivos, así como cambios en el estilo de vida.
- Especialista en dolor de cabeza: Algunos neurólogos se especializan aún más en el tratamiento de dolores de cabeza y migrañas. Estos especialistas tienen una formación y experiencia adicional en la identificación de los distintos tipos de dolores de cabeza y en la implementación de las estrategias de tratamiento más avanzadas.
- Ginecólogo: Para las mujeres que experimentan migrañas relacionadas con el ciclo menstrual, un ginecólogo puede ayudar a gestionar estos episodios mediante ajustes hormonales u otros tratamientos específicos.
En conclusión, la migraña es una afección compleja que requiere una evaluación médica adecuada. Entender sus causas y factores de riesgo, y contar con el apoyo de especialistas, es fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. Si experimentas migrañas, no dudes en buscar atención médica para recibir el tratamiento adecuado y aprender a manejar esta condición de manera efectiva.
