Mitos del suicidio

ALGUNOS MITOS SOBRE EL SUICIDIO

Autora: Joaquina Lloreda

A propósito del Dia Mundial para la prevención del suicidio, uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es la necesidad, refrendada por numerosa evidencia científica, de dar visibilidad al tema, perder el miedo a hablar de ello, facilitar a las personas la información sobre recursos disponibles para obtener ayuda…

Existen numerosos mitos (en realidad, falsedades) alrededor del suicidio y de las ideas suicidas. Durante décadas se ha considerado un tema “tabú”, del que no era adecuado hablar, y que generaba en la persona y/ó sus allegados importantes sentimientos de vergüenza y culpa. Vamos a repasar algunos de ellos:

Quienes hablan de suicidio no tienen la intención de cometerlo.

FALSO

Quienes hablan de suicidio pueden estar pidiendo así ayuda o apoyo. Un número significativo de personas que contemplan el suicidio presentan ansiedad, depresión y desesperanza y pueden considerar que carecen de otra opción.

La mayoría de los suicidios suceden repentinamente, sin advertencia previa.

FALSO

La mayoría de los suicidios han ido precedidos de signos de advertencia verbal o conductual. Desde luego, algunos suicidios se cometen si advertencia previa. Pero es importante conocer los signos de advertencia y tenerlos presente.

El suicida está decidido a morir.

FALSO

Por el contrario, los suicidas suelen ser ambivalentes acerca de la vida o la muerte. Alguien puede actuar impulsivamente al beber plaguicidas, por ejemplo, y morir unos pocos días después, aunque hubiera preferido seguir viviendo. El acceso al apoyo emocional en el momento propicio puede prevenir el suicidio.

Solo las personas con trastornos mentales son suicidas.

FALSO

El comportamiento suicida indica una infelicidad profunda, pero no necesariamente un trastorno mental. Muchas personas que viven con trastornos mentales no son afectadas por el comportamiento suicida, y no todas las personas que se quitan la vida tienen un trastorno mental.

Hablar del suicidio es una mala idea y puede interpretarse como estímulo.

FALSO

Dado el estigma generalizado alrededor del suicidio, la mayoría de las personas que contemplan el suicidio no saben con quién hablar. En lugar de fomentar el comportamiento suicida, hablar abiertamente puede dar a una persona otras opciones o tiempo para reflexionar sobre su decisión, previniendo así el suicidio.

Quien haya sido suicida alguna vez, nunca dejará de serlo.

FALSO

El mayor riesgo de suicidio suele ser de corto plazo y específico según la situación. Aunque los pensamientos suicidas pueden regresar, no son permanentes, y quien haya tenido pensamientos e intentos suicidas puede llevar después una larga vida.

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