Detección de factores de riesgo y signos de alerta temprana en el desarrollo infantil

Autora: Virginia Martín

A día de hoy, conocer los signos de alerta temprana junto a los factores de riesgo relacionados con los retrasos en el desarrollo infantil y posibles discapacidades es imprescindible para ayudar a tu hijo/a cuanto antes.
La intervención temprana es una herramienta fundamental, y queda demostrada su gran efectividad para ayudar a los niños/as con necesidades educativas especiales, tanto para superar retrasos y dificultades puntuales, como para trabajar y prepararlos para llegar a un futuro exitoso en el caso de posteriores diagnósticos.

Es importante saber que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y de manera distinta. Si bien, las familias tienen un papel fundamental a la hora de estar alertas y detectar posibles dificultades o retrasos evolutivos en el desarrollo de los niños. Por este mismo motivo, si hay algo que te preocupa o te hace dudar sobre el correcto desarrollo del niño, o simplemente hay algo que te parezca un poco extraño y pueda generar incertidumbre, no dudes en hablarlo con el pediatra, incluso cuando no se haya detectado nada problemático o llamativo en la última consulta. Y a su vez, asegúrate de comunicarle tus preocupaciones a familiares cercanos, al cuidador/a de tu hijo, profesor, etc., para que ellos se hagan partícipes de este proceso de detección precoz tan importante.

De forma habitual, los niños y niñas con edades comprendidas entre 0 y 3 años que presentan trastornos en el desarrollo o riesgo de padecerlos, son detectados y derivados en primera instancia por los familiares y profesionales de Pediatría de Atención Primaria. Sin embargo, un número considerable de niños y niñas escolarizados en el primer ciclo de Educación Infantil es detectado en el ámbito educativo por los profesores/as que habitualmente trabajan día a día con el niño/a e imparten el primer ciclo de esta etapa, siendo fundamental la coordinación con la familia y puesta en marcha de mecanismos de actuación para derivarlos a los profesionales adecuados lo antes posible.

La atención especializada a los niños y niñas que presentan trastornos en el desarrollo o riesgo de padecerlo es ofrecida por los Centros de Atención Infantil Temprana (CAIT) hasta los 6 años de edad y, posteriormente, en coordinación con los recursos educativos de los centros docentes.

Se ha de tener en cuenta que en muchos casos no es posible la identificación definitiva de trastornos del desarrollo en niños/as de 0 a 6 años por las importantes variaciones evolutivas y la propia inmadurez de estas edades.

A grandes rasgos, y a medida que tu hijo crece, algunos factores a controlar serían los siguientes signos de alerta temprana:

HASTA LOS 6 MESES
• No balbucea ni presenta sonrisa afectiva social
• No reacciona a objetos de colores llamativos, ni a ruidos fuertes, ni gira la cabeza para seguir los sonidos y las voces.
• No consigue mantener la cabeza erguida a los 3 meses de edad aproximadamente.
• Tiene rígidos los brazos y las piernas o su postura es floja o débil.


DE 6 MESES A 12 MESES
• Muestra dificultades para sentarse, mantenerse erguido, ponerse de pie, alcanzar cosas o coger objetos.
• Indiferencia ante los padres e irritabilidad persistente
• No balbucea ni silabea al año.
• No sigue la mirada
• Repite conductas poco apropiadas que puedan causarle daño a sí mismo, como por ejemplo, morderse o golpearse.

DE 12 A 24 MESES
• Falta de Señalización con el dedo índice
• No imita sonidos y fonemas
• No comprende órdenes sencillas
• Falta de interés por el medio que les rodea
• Aparición tardía de la marcha independiente
• Falta de aparición de juego simbólico e imitación
• No realiza garabateos básicos

DE 24 A 36 MESES
• No camina solo o en distintas direcciones
• No lanza ni recibe
• No busca el juego ni interactúa con sus iguales
• No corre
• No imita trazos sencillos

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